Etiquetas

, , , ,

Tras los geniales momentos que vivimos en la entrega del Premio Librería Cultural 2011 de hace unos días, volvemos a nuestras recomendaciones libreras, a acercarte esos libros que nos han apasionado y que queremos compartir contigo. Esta semana traemos un melodrama que, a pesar de serlo, huye de lo fácil, confeccionando un juego muy hermoso que mezcla soledad, angustia y esperanza.

La historia comienza cuando el mejor amigo de Taylor, RL y June, su viuda, se reúnen para beber güisqui junto al río y celebrar el que habría sido el 50 cumpleaños de Taylor. June, que comienza a estar harta de sí misma y, sobre todo, de vivir como si su marido la estuviera esperando en alguna parte, decide que se acabó, que tiene que cambiar algo en su vida o no merecerá la pena continuar. Esto y un inesperado accidente de pesca hacen resquebrajarse las pocas cosas que sujetaban la vida de RL quien, junto a su hija Layla, una adolescente con más problemas que años, comienza a darse cuenta de que la vida no tiene por qué terminar con la cincuentena.

Nos adentramos, pues, en las vidas de personas normales, gentes como nosotros, que hace tiempo han dejado escapar sus aspiraciones, que ven acercarse la vejez y la enfermedad, pero que deciden tomar las riendas para girar y recobrar las ilusiones perdidas.

Una novela de vidas cruzadas, en la que circula demasiado alcohol; una novela en la que la muerte, como el crudo pero hermoso paisaje de Montana, está quizá demasiado presente, pero en la que de un modo previsible, pero muy hermoso, se hace patente que es posible que haya una luz al final del túnel.

Anuncios