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Aunque el libro que os queremos recomendar hoy se sale un poquito de la tónica de nuestras últimas recomendaciones, creemos que merece la pena por tratarse de una novela policíaca, desternillante y asolutamente british.

La editorial Impedimenta ha decidido apostar por este autor poco conocido en nuestro país, Edmund Crispin (pseudónimo de Bruce Montgomery), compositor y escritor, que escribió nada menos que nueve historias de detectives con el mismo protagonista: el extravagante y divertido profesor de literatura Gervase Fen. “La juguetería errante” es la tercera novela de una serie de nueve que la editorial ha prometido ir publicando poco a poco. Aunque puede leerse de modo independiente, estamos seguros de que quien conozca a Fen y sus aventuras querrá seguir disfrutando de sus investigaciones.

La trama comienza cuando el poeta Richard Canogan, torpe y glotón, decide pasar unos días de descanso en la ciudad de Oxford (auténtico personaje en la novela). En uno de sus paseos nada más llegar a la ciudad descubre el cadáver de una mujer en una juguetería. Cuando Richard quiere volver al lugar de los hechos acompañado de la policía, tanto el cadáver como la juguetería han desaparecido.

Ante la hilaridad de los policías, decide acudir a su amigo Gervase Fen y es a partir de ahí cuando la trama se convierte en una narración desternillante y disparatada, en la que los protagonistas viven aventuras muy entretenidas y persecuciones delirantes propias del mejor cine mudo.

Con un marcadísimo humor británico, pero sin abandonar la investigación, por alocada que esta nos parezca, el autor nos presenta unos personajes característicos del ambiente literario y culto que se vive en la ciudad de Oxford. Así por ejemplo, Cadogan, que en cierto momento debe retener al profesor Sharman, recurre a hablar de Jane Austen, para regocijo de su sorprendido interlocutor; o el singular entretenimiento en el que se enfrascan los protagonistas que consiste en enumerar personajes de ficción detestables, libros infumables o los versos más horribles de Shakespeare.

En definitiva, una divertida especie de Cluedo (aquel famoso juego de mesa en el que hay que descubrir al asesino a través de las cartas), que en algunos momentos recuerda a las novelas de la gran Agatha Christie, con una escritura entretenida, hermosa y muy inteligente, con ramalazos de humor inglés, negro, ácido, pero también crítico, a los que tanto nos acostumbraron (al menos a quienes ya tenemos unos pocos añitos) las series que producía la Thames Television.

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