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Bajo el techo que se desmorona de Goran PetrovicLa imagen de infinidad de cascaritas de cal, casi imperceptibles, lloviznando desde el techo del Cine Sutjeska, desde la imagen del universo, el sol y la luna que lo adornan, es la metáfora de la que se sirve Goran Petrovic para narrarnos la caída del régimen comunista de la antigua Yugoslavia, la desilusión y el desvalimiento de sus gentes y que justifica todo el genial libro que os queremos recomendar en esta ocasión: “Bajo el techo que se desmorona“, editado por Sexto Piso, es un libro (¿novela, historia, memorias…?) que centrándose en las historias mínimas, en detalles sin importancia que suceden en un anticuado cine, recorre momentos cruciales de la vida de un país, de un continente, de todos nosotros en general.

Centrando la mirada en el Cine Uranija, y en su acomodador, el servil y siempre ausente Simonovic, el autor, con un refinadísimo sentido del humor y una cercanía muy difícil de conseguir, nos habla de cada una de las personas que han sido importantes en él. Así conocemos a su fundador, el zapatero y comerciante Laza Jovanovic quien con una apuesta comercial disparatada (comprar miles de botas izquierdas del ejército que nadie quiere a la espera de que aparezcan las botas derechas) consigue el dinero para construir el Hotel Jugoslavija en la calle principal de la ciudad, con una fastuosa sala de cine en la parte trasera. O también podemos conocer al camarada Avramovic, un antiguo y destacado militante de la Liga de los Comunistas, tan acostumbrado a las reuniones del Partido y a sus votaciones que conserva el tic de levantar el brazo derecho en cualquier momento, lo que le lleva a ocupar cargos importantes, pero también propicia su caída en desgracia: tan solo depende del momento en el que el bueno de Avramovic levante el brazo.

Se suceden las descripciones divertidas y sutiles de personajes entrañables y disparatados (quién sabe por qué nos vienen a la mente películas como “Amarcord” de Fellini o “Splendor” de Ettore Scola), como la de la increíble pareja de inmigrantes Gagui y Dragan: Dragan es incapaz de leer los acostumbrados subtítulos de las películas extranjeras y pide a Gagui que le cuente qué dicen los personajes, y este lo hace con un cariño enorme; tanto que, poco a poco, se va alejando de la realidad de lo que se lee en pantalla para ir inventando unas historias cada vez más alocadas, pero seguro de que emocionarán a Dragan. Todo ello molesta al aburrido señor Dordevic que, en su rectitud de hombre de bien, mete sus narices donde no le llaman y recrimina constantemente a Gagui que engañe a su amigo.

Con un hermoso estilo narrativo y una calculada candidez, el autor deja abierta la puerta a que indaguemos tras cada uno de estos personajes y situaciones para encontrar un reflejo de la historia de su país, de sus gentes capaces de los gestos más hermosos y de las más crueles maldades (en la narración no se olvida de mirar a algún que otro “personajillo” poderoso capaz de sembrar terror con tan solo ofrecer un cigarrillo de su pitillera).

Una verdadera joya tan breve que podréis leerla en un suspiro, pero estamos seguros de que si os animáis a sumergiros en ella, no os conformaréis con eso y querréis saborear sus distintas lecturas, volviendo adelante y atrás, quedándoos atrapados bajo ese techo desvencijado y triste.

Goran Petrovic

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