Los Abrazos del Pulpo

Título: Abrázame

Autora: Simona Ciraolo.

Editorial: Sm.

¡Nos despedimos!

Y qué mejor manera de hacerlo que con este título, con este álbum que va… pues de eso, de abrazos, de tantos y tantos como hemos dado (y recibido) en estos 36 meses de recorrido de Los abrazos del pulpo. Ahora emigramos, nos vamos en busca de nuevas lunas y abrazos nuevos, que de eso no debe faltar nunca en nuestra despensa.

Pero vamos a lo que vamos: al libro de hoy, que es lo que nos interesa y de lo que vamos a hablar: si sumamos una historia simple, unas ilustraciones sencillas y mucho cariño en lo que se hace, el resultado no puede ser más que un éxito, un álbum que nos sorprende y que nos hace darle vueltas a los convencionalismos establecidos, a lo que creemos que debemos ser y a lo que los demás esperan que seamos, a lo importante que es sentirse querido y apreciado, aunque sólo sea por una persona. ¿He dicho sólo por una? ¡ni más ni menos que por una persona! todo un lujo en este mundo (¿demasiado frívolo?) que nos ha tocado vivir.

Y es que a Felipe (que así se llama el protagonista de nuestra historia) no le importan ni las apariencias ni los convencionalismos ni el qué dirán; lo único que quiere es… un abrazo. En su familia, poco dada a las efusividades, no lo recibe y fuera de su familia… bueno, fuera de su familia lo tiene un poco difícil y provoca más de un altercado y alguna que otra tragedia, porque Felipe es… un cactus, ¡y nadie quiere abrazar a un cactus! ¿he dicho nadie?

Pues de eso trata nuestro libro de hoy: de la necesidad de sentirnos queridos y apreciados en lo que hacemos, de la necesidad de demostrar que se nos quiere y que queremos, de lo duro que puede llegar a ser sentirnos diferentes y no aceptados, y de que siempre, siempre hay un roto para un descosido. ¡Palabra!

Lo dicho, nos seguimos leyendo… ¡de abrazo en abrazo! ¡Sed felices! y me lo contáis…


Frederick

Título: Quiero una mamá-robot.

Autores: Davide Cali y Ana Laura Cantone.

Editorial: Laberinto.

Madres del mundo: ¡temblad! Vuestro fin está cercano.

Acaba de llegar el regalo perfecto, lo que todos los niños os van a pedir: y es que en este mundo de tecnología abrumadora en el que nos ha tocado sufrir, no es raro que llegara, por fin, el regalo perfecto: ¡una madre-robot!

Hijos del mundo: ¿no estamos cansados de las imposiciones maternas? ¿de tener que hacer la cama, de colocar la ropa en su cajón, de cambiarnos de ropa interior, de comer acelgas… o aún peor, brócoli, de recoger nuestra habitación antes de irnos a dormir (nunca entenderemos esa manía de madre de recoger nuestra habitación: pero si es nuestra y a nosotros no nos molesta, y además ¡nos vamos a dormir!)? Pues aquí tenemos la solución a nuestros problemas: una madre-robot que nos hará palomitas en lugar de acelgas, nos dejará ver la tele hasta que queramos, no nos impondrá tareas y, encima, ¡no chilla nunca!

Pero… tampoco da abrazos de madre, ni es cálida como una madre, ni huele como una madre, ni consuela como una madre… ni arropa como una madre.

Tenemos ante nosotros un nuevo álbum de Davide Cali (el creador de Malena ballena, espectacular también), un álbum lleno de ironía y disparatadas ocurrencias de un niño que no quiere que le pongan límites y se olvida de darle la vuelta a la tortilla, esa vuelta en la que están los besos, los sentimientos, el abrigo y el sentirse seguro, ¡casi nada!

Madres del mundo: ¡os habéis salvado… (por esta vez)!

¡Felices nuevas tecnologías, felices abrazos!


Frederick

Título: El monstruo de colores.

Autora: Anna Llenas.

Editorial: Flamboyant.

¡Hoy toca una de emociones! O emocionante, que aunque no es lo mismo, en este álbum ambas sensaciones se entrelazan y van unidas.

¿No hemos estado alguna vez rojos de ira… o verdes de envidia? Pues Anna Llenas nos aclara todo este emocionario desordenado… y encima nos lo clasifica por colores, para identificarlos sin problemas.

Y es que a nuestro protagonista de hoy (que es monstruo, sí… pero de los simpáticos, que también los hay) se le han revolucionado las emociones y andan todas revueltas… y así, claro está, no funcionan. Menos mal que siempre tenemos una mano amiga que nos ayudará a poner orden en este caos de sentimientos (bendita pubertad) y a identificar y poner nombre a todo lo que sentimos por dentro y no sabemos describir: alegría, tristeza, ira, miedo, tranquilidad… y la última de las emociones, la que pone la guinda al pastel y completa este sabroso álbum de colores y sentimientos.

Y las ilustraciones, pues eso, completamente identificadas con su autora. Ágiles y aparentemente simples, contienen una fuerza expresiva que aclaran y complementan el texto a la perfección, para no perder detalles y tener muy claro cuál es el bote para cada color para cada emoción.

¿Así de fácil? Sí, así de fácil: ¡cada emoción una sensación, cada sensación un color!

Riamos, lloremos, enfadémonos, temblemos de miedo, tranquilicémonos… o enamorémonos (vaya, ya dije la última emoción)… vivamos en definitiva, vivamos, porque si no tenemos esas sensaciones es que no estamos viviendo.

¡Felices emociones, sentidas lecturas, abrazos felices!


Frederick

 

 

Título: ¡Mamá!

Autor: Mario Ramos.

Editorial: Corimbo.

Frederick

 

 

 

 

Título: Mi papá.

Autoras: Coralie Saudo y Kris di Giacomo.

Editorial: Kókinos.

¡Ración doble de diversión para hoy!… y para evitar suspicacias parentales (que si únicamente hay libros con mamá de protagonista, que si el papá siempre tiene los papeles más divertidos,…) pues venga, una de cada.

Mario Ramos en ¡Mamá! nos descubre un zoológico en una casa. ¿Qué digo yo un zoológico? ¡Una auténtica selva repleta de animales salvajes y peligrosos! ¿peligrosos? Bueno, todo depende de aquello a lo que nos hayamos acostumbrado en la vida. Porque para el pequeño protagonista de nuestra primera historia, el animal más peligroso del mundo es, precisamente, aquel al que no conoce. ¡Cómo cambia nuestra percepción de las cosas cuando las asimilamos como familiares!

En nuestro segundo álbum, Coralie Saudo nos hace hacer el pino y darle la vuelta a la tortilla para poner patas arriba nuestras convicciones. Porque en este caso, es el papá el que no quiere irse a dormir… y eso que es muy grande… y muy fuerte, pero… ¡le da miedo la oscuridad! Y la pelea entre padre e hijo se desata, con las tornas cambiadas y desenlace conocido, pero del revés, para hacernos comprender lo que sienten nuestros hijos cuando les imponemos algo. Y es que no hay mejor manera de comprender a los demás que poniéndose sus gafas, por muy ridículos que parezcamos.

Dos libros dos, que nos enseñan que la mejor manera de entender, comprender y respetar a los demás es tomárselo todo con naturalidad y poniéndonos en su lugar… ¡casi nada!

Así que hoy ya veis: ración doble para el padre y para la madre, que de todo hay en este mundo. Y como dijo un sabio una vez: “tener hijos es fácil, ser padres… no tanto”.

¡Felices dobles lecturas, abrazos felices!


Frederick

Título: ¡waah!

Autor: François Soutif.

Editorial: Obelisco.

¡Guau! Esto… quiero decir ¡Waah!, ¡qué gozada de álbum, qué gozada de ilustraciones y qué gozada de lectura!

¿Lectura digo? ¿No es una contradicción de términos hablar de lectura en un libro cuyo único texto es el título? Pues no, no es una contradicción, porque este libro tiene tantas lecturas como lectores, tantas interpretaciones como intérpretes.

Y es que el álbum de François Soutif (especialista en este tipo de cuentos, véase ¡Ayayay! o Tralarí tralará) sigue la estela de Mandana Sadat y su Del otro lado del árbol (madre mía, otra joya de la que aún no he hablado aquí… se me acumula el trabajo), llevándola a su mínima expresión: ni un párrafo, ni una línea, ni una palabra… ni una exclamación siquiera encontrarás en este libro, y sin embargo encontrarás tantas lecturas como veces que lo leas (¿pero no habíamos quedado que es una contradicción de términos leer un libro que no tiene texto? No, no lo es).

Además, Soutif juega con ventaja, pues se sirve de un cuento tradicional y de sobra conocido por todo el mundo para darle una vuelta de tuerca jugando con el soporte (esto es, el papel) y haciéndolo partícipe (al papel) y casi protagonista de la trama de los tres cerditos; sí, ése es el cuento del que se sirve el autor para hacernos pasar un rato desternillante, darle la vuelta a un cuento de los de toda la vida haciéndonos replantearnos la historia y, puesto que se cuida muy mucho de no poner una sola línea… ni tan siquiera una palabra, hacernos a nosotros partícipes del cuento, de inventar un final, de imaginarnos una historia y de obligarnos a hacer de cada lectura una experiencia única, pues seremos nosotros, con nuestra imaginación, los que fabriquemos el viaje.

¿Estamos dispuestos a realizar ese viaje? ¿Solos o en compañía? ¿Seremos capaces de quitarnos las anteojeras que nos imponen los que tienen mala vista y viajar con nuestra imaginación? ¡Estoy seguro de que sí!

¡Feliz viaje! ¡Felices… ¿lecturas? sí, lecturas! ¡Abrazos felices!


Frederick

Título: El arenque rojo.

Autores: Gonzalo Moure y Alicia Varela.

Editorial: Ediciones SM.

¡Y por fin… Gonzalo Moure!

Uno de mis autores favoritos (Maito Panduro, A la mierda la bicicleta, por ejemplo) que ya estaba pidiendo a gritos tener una entrada en este blog.

Pues aquí está, y con un álbum sorprendente, con una historia llena de historias… y ¡sin letras! Sí sí, sin letras, para que nosotros las imaginemos y les pongamos nombres, apellidos y vidas a cada una de ellas, porque ya lo avisa el propio autor en el epílogo: «porque no todos vemos lo mismo en los mismos sitios».

La trama (pero… ¿puede tener trama un libro sin palabras? sí, claro que la tiene ¿no te acuerdas de “El otro lado del árbol”?), aunque en este caso podríamos hablar más de hilo conductor, es un arenque, un arenque rojo que en una primera visión del álbum lo único que harás será buscarlo a lo largo de todas las páginas del mismo. Pero, vuelve a abrirlo, busca el arenque… y olvídate de él, y elige un personaje de los muchos que aparecen en cada página, y búscalo en la siguiente, y en la siguiente… así hasta completar una pequeña y redonda historia, con nombre, con apellidos, con vida, para que la imagines, la saborees y la vivas, porque hay miles de historias en una sola.

Pero tranquilos, que Gonzalo ha pensado en todo y, si queréis disfrutar de su lectura, solo tenéis que abrir el sobre que está al final del libro para que disfrutéis las que él se ha imaginado, ha saboreado y ha vivido.

Disfrutemos, leamos (hasta sin palabras), imaginemos, saboreemos… y vivamos, sobre todo vivamos, que cada uno tiene su Historia (así, con mayúscula).

¡Felices lecturas, abrazos felices!


Frederick

Título: Armando.

Autor: Fernando Pérez Hernando.

Editorial: TakaTuka.

En estos tiempos en los que encontrar un día sin partido de fútbol es tan raro como encontrar un elefante rosa, queremos recomendar el álbum Armando de Fernando Pérez Hernando: un libro que nos hará reír y pensar, sobre todo pensar… a los padres. Esos abnegados padres que proyectan sus ilusiones (y porqué no decirlo, también sus frustraciones) en esos alteregos de ellos mismos que son sus hijos. 

A ver si os suena la trama y conocéis al personaje: padre amante del fútbol le pone a su hijo (imagino que con el beneplácito de la madre, que en esto también cuenta), el nombre de un ídolo de la afición, con su pelo moreno y rizado y la camiseta de Argentina enfundada (por si hubiera a estas alturas alguna duda).

Para los que conozcan un poco del “noble arte” del balón no habrá sido difícil identificar a Maradona (esperemos que el entusiasmado padre solo quiera que se le parezca en lo de dominar el balón y no en su vida personal… pero ésa es otra historia). En este punto sospecho que también nos valdría el nombre de Cristiano, Leo o Raúl, por poner algún otro ejemplo… Y no sólo de fútbol: Pau (si el padre es un entusiasta del baloncesto), Rafa o Roger (tenis), Seve (golf)… o Ferrán (si lo que le apasiona es Mastechef), Gustavo Adolfo (poesía) o Irina (sobran las palabras, que de todo hay). ¡Menos mal que yo y mi hijo Kasparov estamos por encima! 

Pues bien, el padre de Armando cree que ha llegado el momento de preparar a su hijo para futura estrella del balompié y le regala un balón… ¡su primer balón! Menos mal que Armando le pone (nos pone), con mucha dosis de humor y una ilustración sencilla y espectacular, los pies en el suelo en un abrir y cerrar de ojos. 

Pues de eso trata nuestro álbum de hoy: de cómo nos engañamos intentando buscar lo mejor para nuestros hijos, para sentirnos orgullosos de que hayan llegado a ser lo que nosotros no hemos conseguido ser… pero ¿se nos ha ocurrido alguna vez pararnos a pensar/escuchar lo que ellos quieren? 

Escuchemos, pensemos, leamos, disfrutemos de la lectura… y del fútbol. ¡Felices abrazos!


Frederick

Título: La historia del Rainbow Warrior.

Autora: Rocío Martínez.

Editorial: Kalandraka.

Hubo un tiempo en que se cazaban ballenas, se mataban focas a golpes (en la cabeza, para no destrozar sus pieles) y se vertían bidones de basura radioactiva al fondo del mar. Hubo un tiempo en el que un grupo de locos enamorados de la Tierra y dispuestos a luchar, y en algunos casos a morir, por la defensa de nuestra Naturaleza maltratada, decidieron ponerse en pie y alzar su voz para que todo el mundo tomara conciencia de las barbaridades que estábamos cometiendo en nombre del “progreso”.

Hubo un tiempo en que esos locos maravillosos coparon las primeras páginas de los periódicos y las primeras planas de los telediarios, con sus actuaciones (espectaculares y temerarias) en defensa de nuestro planeta.

Hubo un tiempo en que yo, joven y soñador, los veía y los admiraba… y quise ser uno de ellos y quise pelear por mantener este mundo un poco más limpio y embarcarme en ése su buque insignia, el Rainbow Warrior, que hoy recordamos aquí con este álbum de Rocío Martínez. Recorreremos, a través de las páginas de este libro, y de la mano de dos ballenas, los momentos más importantes de este barco: la defensa de las ballenas y focas, la lucha contra los vertidos nucleares… hasta su hundimiento, provocado por un atentado.

No llegué a realizar ese sueño de navegar/luchar en el Rainbow Warrior, pero sí que me hizo tomar conciencia de lo frágil que es nuestro entorno y sí que me han hecho ser más respetuoso con el mundo que nos rodea y con nuestra Tierra (que solo tenemos una). Sirva esta recomendación como agradecimiento a toda esa gente que lucha día a día por conseguir un mundo más sostenible, más sano y más justo… para todos.

¡Va por ellos! ¡Felices lecturas! ¡Abrazos felices!


Frederick

Título: ¿Un paseo?

Autor: Nono Granero.

Editorial: La Guarida Ediciones.

Diferente, diferente y diferente. Si tengo que definir el álbum de Nono Granero con una palabra lo definiría con estas tres:

Diferente, primero… por el formato, que es lo que nos llama la atención en un primer momento y que cautiva y que te invita a dar ese paseo (¿paseo?)… universal acompañando a sus dos personajes protagonistas. Así, en formato apaisado para que el viaje sea más largo y nuestros ojos acompañen a estos nuevos amigos por toooodo el mundo… y más allá (como diría el otro) a lo largo de estas páginas. 

Diferente, segundo… por sus personajes protagonistas… tan protagonistas que se cuelan en la portada del libro como un autor más. René y Botón, dos personajes entrañables que nos van a llevar a un viaje iniciático… y en blanco y negro, donde el único lazo de unión entre ambos es una correa, una correa amarilla que nos va a llevar a los sitios más insospechados, y que nos va a servir de unión entre ellos y el mundo.

Y diferente, tercero… por la historia, una historia redonda y genialmente llevada por Nono Granero, con sus incondicionales René y Botón y su paseo de, al menos, cada dos días. Un paseo en el que las situaciones cómicas se suceden y en el que Botón pone en más de un aprieto a René, que hace lo que puede (y lo que no) por seguir los pasos de su… ¿mascota?, no, yo diría mucho más…

Pero lo que me ha cautivado de este álbum, aparte de su formato, su ilustración (qué importante es y qué difícil conseguir el equilibrio con el texto), y su historia, es la ausencia de pretensiones, el hecho de leer (y escribir) un libro por el goce de leerlo (y escribirlo), de disfrutar con cada detalle y cada página, con cada curva y cada piedra del camino, porque sabemos (y lo sabemos desde el principio) que lo importante de este libro no es el desenlace final, sino el disfrute del viaje y del camino.

Creo que aún no os lo he dicho: Botón es una tortuga.

¡Viajemos! ¡Leamos! ¡Disfrutemos!… ¡Felices lecturas! ¡Abrazos felices!


Frederick

Título: Frederick.

Autor: Leo Lionni.

Editorial: Kalandraka.

Hoy nos toca ponernos reivindicativos gracias a este cuento mágico de Leo Lionni. Resulta que en estos días/meses de convulsión política, del tú más que yo y del tirarnos los trastos a la cabeza, nos hemos olvidado de los asuntos “secundarios”: de la imaginación, del arte, de la creación, de lo que nos hace únicos en definitiva… ¡casi nada!

Y es que en estos meses de debates televisivos a dos, a tres, a cuatro y a ausentes, en los que se han tratado muchos temas (e interesantes todos, no vayamos a ser triviales), ha habido uno que ha brillado por su ausencia: ¡la cultura! Ni un solo minuto han gastado nuestros aspirantes a maltratarnos la vida en los próximos cuatro años a este tema (IVA cultural, subvenciones, fomento de la lectura, educación artística, etcétera)… sí, trivial.

Pues eso, que a eso se refiere Leo Lionni y su Frederick: al reconocimiento del artista y de su trabajo, a lo duro que es ser poeta cuando hay hambre… y a lo importante y necesario que es tenerlos y cuidarlos. Porque Frederick no recoge ni maíz, ni nueces, ni trigo, ni paja para el invierno; Frederick recolecta rayos de sol y colores y palabras. Y lo que recoge Frederick no llena el estómago pero alimenta, no da mantas pero calienta, no cumple las previsiones económicas… pero reconforta y enorgullece.

Y es que Frederick es… un poeta. Y a los poetas, a los artistas, hay que cuidarlos: son ellos los que nos dan calor, luz y alimento para el espíritu, los que nos proponen otra visión y nos dicen que otro mundo es posible, al margen del IPC, BCE, Ibex y Merkel (no, ésta no es una sigla).

Y Frederick, sonrojado y sonriente nos dirá: «Ya lo sé».

Reivindiquemos, luchemos por un mundo más feliz… y más culto.

Felices lecturas, abrazos felices.


Redondo

Título: Redondo.

Autores: Pablo Albo y Lucía Serrano.

Editorial: Thule.

Pues fijaos que ya tenía yo ganas de cruzarme por esta sección con el Pabloalbo (así, todo seguido), de los Albo de toda la vida, con escudo heráldico y antepasado marqués.

Y es que este álbum que os presentamos es… ¿cómo decirlo?… ¿redondo?. Pues sí, redondo, es un libro redondo… como su autor. Eso es: como su autor, redondo… o no… bueno sí… o tal vez… ¡no sé!. Exactamente así… como su autor.

El caso es que nos preparamos para dar la vuelta al mundo en una sandia, o en un balón de fútbol, o en un ojo (sí, un ojo), o en un botón, o en un ombligo, o en libro… ¿redondo tal vez? Venga, redondo por esta vez. Un álbum rítmico, lleno de música para los oídos… y para la vista, que las ilustraciones de Lucía Serrano acompañan a la partitura sin desacompasar.

Un álbum lleno de rimas (consonantes, asonantes, vibrantes y abundantes), lleno de juegos, lleno en definitiva de alegría y diversión para pasar un rato disfrutando de la sonrisa de nuestra menuda audiencia y de la nuestra propia.

Pero cuidado, que acabo ya y aún no he hablado ni de protagonistas ni de trama ni de nudo ni de desenlace ni de final. Una mariquita, roja y redonda, que se empeña (muy a su pesar) en andar de acá para allá, dando vueltas sin parar, cuando lo único que quiere es… por el mundo pasear.

Lo dicho, un cuento como su autor: ¡redondo!… o no… bueno sí… o tal vez… ¡no sé!. Exactamente así… como su autor.

Felices vueltas, lecturas felices.


Los Leones no comen pienso

Título: La casa de la Mosca Fosca.

Autores: Eva Mejuto & Sergio Mora.

Editorial: Kalandraka.

Había una vez una mosca fosca que, harta de zumbar sin parar decidió hacerse una casita para dormir bien calentita.

Éste es el principio, el argumento y el desenlace de este divertidísimo cuento adaptado de la tradición oral rusa. Cuento tradicional llevado de generación en generación y de boca en boca y que Eva Mejuto ha sabido adaptar al español con maestría y que Sergio Mora le ha acompañado, sin desmerecer ni un tantito, en la ilustración, con detalles realmente sorprendentes y desternillantes.

Cuento acumulativo y rimado (musical, diría yo), que tanto gustan a nuestros pequeños pre-lectores, con un texto repetitivo que el niño identifica rápidamente y lo adopta como suyo, para quien el goce lector radica en la acumulación de los personajes que se van uniendo a la fiesta de inauguración. Y con esto damos un nuevo detalle del cuento… y es que para inaugurar su nuevo hogar nuestra mosca decidió hacer una fiesta, con pastel incluido, a la que invitó a todos los animales del bosque: el sapo castrapo, el murciélago piélago (y sus problemas con el alcohol, espectacular la ilustración), la lechuza trapuza, el lobo rebobo… y el oso chispero (¿que éste no rima?… ¡esperad a leer el final!).

Y así, uno a uno, irán desfilando y uniéndose a la fiesta un animal tras otro, cada uno con una característica especial y todos con la misma pregunta, a la que se les responde con la misma respuesta y reaccionan de la misma manera… ¿todos?

Un álbum, en definitiva, para divertirse, pasar un rato agradable en compañía y disfrutar e iniciarse en el goce de la lectura, que con libros como éste se convierte en verdadero placer para los sentidos. Pues eso, gocemos juntos de la lectura… de la vida, en definitiva. ¡Felices lecturas… feliz vida!


Los Leones no comen pienso

Título: No he hecho los deberes porque…

Autores: Davide Cali & Benjamin Chaud.

Editorial: Nube ocho editorial.

Hoy toca un álbum de inicio de curso, de empezar a andar en esto de acostumbrarnos de nuevo a los horarios, tareas, las clases extraescolares, deberes y prisas, muchas prisas.

Recuerdo que en mi época existía la leyenda urbana de que, cuando te casabas, el cura daba a la novia el “libro de excusas”. Pues la leyenda urbana se ha hecho realidad con este álbum: el libro de las mil excusas (bueno, alguna menos) para poner al profesor cuando olvidaste hacer los deberes… Y las hay para todos los gustos: estrambóticas, desternillantes, sorprendentes, de ida y vuelta, pero sobre todo, tremendamente divertidas.

En este álbum, Davide Cali (autor también de SuperBallena, hablaremos de él algún día también), acompañado con arte (mucho arte) por Benjamin Chaud a la ilustración, nos regala un cuento fantástico, divertido, que se deja leer y saborear, en el que detenernos en cada excusa/ilustración y dejarnos arrastrar por la risa y la sorpresa. Un regalo que hará la delicia de nuestros pequeños lectores y despertará la picardía de los más avezados. Pero cuidado, que las prescripciones de uso están al final.

Y es que el protagonista de nuestra historia, ante la dolorosa pregunta de primera página de la profe: «Así que, dime… ¿por qué no has hecho los deberes?» saca de su chistera de mago un catálogo de excusas, de lo más variopinta y sorprendente, para intentar evitar el inminente e irremediable castigo que se le avecina… porque, al final del libro (que os lo dejo descubrir a vosotros, descuidad) la sorpresa deja el cuento patas arriba para dejar al mundo en su lugar. Lo que hubiera dado yo en mis tiempos de escolar por un libro como éste…

Iniciemos el curso con alegría, que con libros como éste, se hace todo más fácil. Felices lecturas, abrazos felices.


Los Leones no comen pienso

Título: Historias de Conejo y Elefante.

Autor: Gustavo Roldán.

Editorial: A buen paso editorial.

Hoy nos toca una lectura fresca para este asfixiante verano que estamos padeciendo.

Un libro de viñetas (que no un cómic) con el regusto de la nostalgia, de los libros de aventuras antiguos (que no viejos) con texto a dos colores (rojo para Elefante, verde para Conejo) para facilitar la identificación de los personajes, diálogos frecuentes, ilustraciones a tinta china simples, vigorosas, llenas de dinamismo y con el mínimo de color y un papel de calidad y aspecto que ya no se hacen, para hacer de este álbum una delicia de sorbete de verano.

«¿eres un ratón?», así comienza esta historia de amistad entre elefante aterrado que pregunta y conejo avispado que responde. Y a partir de ese primer “diálogo” se suceden una serie de aventuras/historietas con el humor, aderezado con un puntito de acidez y ternura a partes iguales, como única conexión entre ellas.

Diez historietas en setenta y tres páginas que provocarán la risa en los más pequeños y las delicias en los más grandes… porque bastan setenta y tres páginas, diez historietas y dos colores (negro y rojo) para encariñarnos de esta historia de amistad imposible entre un elefante que pregunta y un conejo que contesta. Todo un refresco de verano con aire acondicionado incluido.

Leamos, a solas o en compañía (ya sabéis, mucho mejor), este sorbete fresco que es el álbum de Gustavo Roldán y dejémonos embaucar por estos dos pillos con corazón grande.

Felices lecturas, abrazos felices.


Los Leones no comen pienso

Título: Los fantásticos libros voladores.

Autores: William Joyce & Joe Bluhm.

Editorial: Alfaguara.

Esta vez empezamos por el final, o por el mundo al revés, porque lo habitual y a lo que estamos acostumbrados es a ver una película basada (con más o menos acierto) en un libro; pero en el caso del álbum que nos ocupa hoy se ha dado la vuelta a la tortilla y es el libro el que se ha escrito basándose en una película, en concreto en el corto ganador del Oscar al mejor cortometraje de animación de 2012, de los mismos autores.

Vaya por delante que yo, escéptico por naturaleza a todo lo que tenga sabor a barras y estrellas y tufillo glamuroso de Hollywood, lo pongo en cuarentena con el cartel de “visionar cuando tenga algo de tiempo”, que suele ser nunca. Pero esta vez, como publicaron versión libro (y por ahí se me gana), pues le eché un ojo… y luego otro… y otro… y otro más, porque la historia (para amantes de los libros como lo somos) de pocas palabras y gran carga narrativa, y la ilustración, detallada y acompasada al ritmo y rica en detalles, nos engancha desde la primera palabra/ilustración hasta la última, en una alegoría de la lectura y los libros, del amor por la lectura y del viaje (que puede durar toda una vida) en que nos embarcamos cada vez que abrimos un libro.

Viajemos, embarquémonos en este viaje que es abrir un libro, volemos y dejémonos llevar por los libros voladores… que ése es un viaje que merece la pena recorrer y… ya sabéis, mejor si es en compañía.

Y para que el goce sea doble, aquí os dejo el enlace al vídeo, para disfrutarlo… sin palabras:

https://www.youtube.com/watch?v=_Bp1AZthZeo.

Felices lecturas, abrazos felices.


Los Leones no comen pienso

Título: Los leones no comen pienso.

Autor: André Bouchard.

Editorial: Edelvives.

Reconozcámoslo: a nuestros hijos no les gusta Heidi (ni Marco, ni Willie Fogg, ni la abeja Maya). A los niños de hoy les va mucho más el rocanrol y el picante, aderezado con un pelín de “mala leche”. Y André Bouchard, en este álbum ilustrado por él mismo, desborda ingenio, situaciones sorprendentes, dosis de surrealismo aderezados con un toque travieso… y humor, sobre todo, mucho humor.

Pues bien, aquí tenemos otro claro ejemplo de lo que denominamos “cuento canalla”: ese cuento que está lejos (muy lejos) de las princesas soñadoras de príncipes y manzanas encantadas. Aquí, los protagonistas son Clementina y su mascota. Recuerdo que una amiga me decía que no se puede denominar mascota a un animal cuando lo único que te salva de no ser devorado es la jaula que hay entre ambos. Pues eso, que la mascota de Clementina es… ¡un león! Y Clementina ve con cierto recelo y sorpresa que todos sus amigos desaparezcan misteriosamente cuando salen (ella y su mascota) a jugar al escondite con ellos. Igual de misteriosamente que desaparecen sus padres y los viandantes y el carnicero y… y…

El final del álbum (que no desvelo, tranquilos), con su puntito nostálgico y su toque de humor negro, pone del revés el cuento y deja todas las cosas en su sitio… o no. Todo depende del cristal con el que se mire, para darnos cuenta de que la visión de las cosas no es única y que está bien, de vez en cuando, intentar ponernos al otro lado del espejo. Porque, aunque nos parezca mentira, no… los leones no comen pienso.

Un cuento en definitiva ideal para pasar un rato agradable, divertido y sorprendente en compañía. Eso sí, no está indicado para preparar la visita al zoo.

Felices lecturas, felices abrazos...


Sígueme

Título: Chivos chivones

Autores: Olalla González y Federico Fernández.

Editorial: Kalandraka.

¡Regresamos! que, aunque nunca nos hemos ido del todo, hemos tenido una temporada de duro encierro con final feliz, y con unas ganas enormes de dar abrazos.

Y regresamos a lo grande: con un cuento de los de siempre contado como nunca. Con animales que hablan, ogros malotes y también final feliz.

Había una vez tres chivos chivones: un chivo chivón pequeño, con unos cuernos pequeños, una joroba pequeña y una chiva (que es esa barba de cuatro pelos largos y desmarañados que no solo crece a las cabras) pequeña; un chivo chivón mediano, con unos cuernos medianos, una joroba mediana y una chiva mediana: y un chivo chivón grande, con unos cuernos grandes, una joroba grande y una chiva grande, que vivían en lo alto de una montaña y que ansiaban la hierba fresca, abundante, jugosa, tierna y nutritiva del valle. Había una vez un puente, que era el único paso que les permitía llegar hasta el valle. Y había una vez un ogro, malote y bobalicón, que custodiaba el puente y se almorzaba todo bicho que intentara atravesarlo.

Pues bien, a partir de estas premisas… el ingenio, la imaginación y la risa se desatan y hacen disfrutar de cada detalle, llevado al milímetro por Olalla en la adaptación y ejecutado con maestría por Federico en la ilustración, hasta llegar al final feliz con traca de fantasía incorporada.

Todo un lujo de lectura para los cinco sentidos… y ya sabéis, mejor si es en compañía.

¡Felices lecturas de reencuentro, abrazos felices!.


Sígueme

Título: Los Pájaros

Autores: Germano Zullo y Albertine.

Editorial: Libros del Zorro Rojo.

«Algunos días son diferentes»

Así comienza este relato/poesía que es el álbum de Germano Zullo.

«Días que podrían ser parecidos a los demás»

Nos acostumbramos a nuestra existencia rutinaria, hacemos todos los días las mismas cosas, tenemos una vida previsible, plácida, sin sobresaltos, ¿feliz?… pero… sin sorpresas.

«Y sin embargo poseen algo…»

Basta un detalle, un suspiro, una mirada, para que esa existencia monótonamente plácida y plácidamente monótona nos dé un vuelco a nuestra existencia (sí, monótona y plácida) y nos ponga el corazón patas arriba, se nos encoja el espíritu y se nos agrande el alma… que nos basta un detalle, un suspiro, una mirada… para volver a sentirnos libres… y vivos… y sí, ¡felices!

«…que los otros no tienen.»

Y así acaba esta poesía/relato de Germano Zullo, con ilustraciones de Albertine que son una gozada para los sentidos: colores puros, rasgos cálidos y ausencia de adornos, para centrarnos (y bailar en consonancia con el texto) únicamente en los detalles… en lo que realmente importa… en lo que nos hace vibrar y recuperar (un poco, tampoco vayamos a volvernos locos ahora) esa ilusión y esa felicidad instalada en las pequeñas cosas que… están ahí, esperando.

Pocas palabras sí, pero todas dardos con dosis doble de vitamina directos al corazón. No nos dejemos vencer por la monotonía, que no nos ponga una venda la rutina que nos evite reparar en los detalles, los suspiros, las miradas que… en definitiva, dan sentido a nuestra existencia.

¡Felices detalles, abrazos felices!.


Sígueme

Título: Yo quiero mi gorro.

Autor: Jon Klassen.

Editorial: Barbara Fiore.

Con sólo abrir este álbum ya te das cuenta de que hay un cambio de papeles, que los finales no son siempre de comer perdices y vivir felices… o tal vez sí, pero de otro modo al que nos han acostumbrado en nuestra generación de cuentos de hadas.

El caso es que empiezas a leer el cuento de Jon Klassen y empiezas a sospechar el final y, con una sonrisa un tanto incrédula dibujada en tu rostro te dices «no puede ser… no puede acabar como me estoy imaginando». Pero sí, acaba tal cual te lo habías imaginado y la sonrisa incrédula se convierte en una carcajada franca de rotura de estereotipos.

Y es que estamos ante el Quentin Tarantino de los álbumes ilustrados para niños, el autor de cuentos canallas (el mismo patrón lo encontramos en “Éste no es mi bombín”), el de finales felices… o tal vez no, pero siempre sorprendentes y delirantes. Siguiendo el hilo de Adam Mansbach y su denominada nana hostil con “¡Duérmete ya, joder!“, Klassen nos dibuja un escenario sin escenario, donde lo importante son los personajes (con fondo neutro, para enfatizar el mensaje) y el diálogo entre ellos: siempre la misma pregunta, siempre la misma respuesta… salvo una.

Siguiendo a Tarantino, resulta que señor Oso (mejor no conocer nuestros nombres propios) ha perdido su gorro… y lo quiere recuperar… porque es suyo… y lo quiere. Y la sucesión de animales (señor Ciervo, señor Zorro… señor Conejo), que aparecen en el álbum y a los que señor Oso hace la misma pregunta y de los que recibe la misma respuesta… o similar (cuidado con los detalles), nos hacen disfrutar del momento y saborear el anticipo de postre explosivo con el que nos va a obsequiar. Chocolate con picante.

Un libro, en definitiva, acorde con nuestros nuevos lectores, mucho más despiertos y mucho menos ingenuos que nuestros finales de cuentos de hadas, para los que las perdices… donde mejor están es volando.

Feliz lectura… ¡abrazos felices!


Sígueme

Título: Un bicho extraño.

Autores: Mon Daporta y Óscar Millán.

Editorial: Faktoria K.

Bienvenidos a la lectura circular, al yoyó de los libros… bienvenidos en fin, a una nueva rueda de diversión al calor de los libros y para leer en compañía, hasta el infinito… ¡y vuelta!

Mon Daporta y Óscar Villán hacen de este álbum un libro redondo, para disfrutar girando y marearnos leyendo. El autor, con un texto exquisito, cuidado, original y pegadizo, y el ilustrador, huyendo de toda ornamentación y dándole el protagonismo que se merece a nuestro bicho extraño, sobre fondo neutro.

Y es que este álbum que hoy os presentamos lo tiene todo para convertirse en el libro cabecera de nuestros pequeños lectores: ilustraciones sencillas y llamativas que van dando coherencia y protagonismo a la historia. El texto, rimado, rítmico y acumulativo para no perdernos detalle y seguir con el juego hasta la sorpresa final… y vuelta a empezar. La edición, de tapa y páginas duras, para aguantar las tarascadas y mala vida que el uso le va a dar, y la composición, que gira alrededor de toda la caja del texto y que lo hace bailar y, muy probablemente, marearnos debido a la gran cantidad de veces que vamos a leer y releer este cuento a nuestros pequeños.

Resulta que “Érase una vez un huevo, gordo arriba, abajo flaco… con los pies encima y un rabo largo y delgado…” y después llegan brazos y dedos y bigotes y ojos y orejas…¡ y un rayo! que desoreja, desmelena, desbigota, desnariza y desraba. Y volvemos a girar para darle una vuelta más. ¿Ratón? ¿huevo? ¡qué más da! Diversión, al fin y sin fin, que estamos en una noria de la lectura. Felices giros, felices lecturas, felices abrazos.


Sígueme

Título: Sin rumbo por el mundo, Catalina y el Oso.

Autora: Christiane Piepper.

Editorial: Kalandraka Editora.

¿Nos ponemos el chándal?… ¡que vamos a leer!

Jamás el viejo lema de “mens sana in corpore sano” estuvo más vigente que con el libro de Christane Pieper. Viendo este álbum nos damos cuenta de que, es verdad, leer cansa… y mucho. Porque para leer este libro, habéis leído bien al principio… nos vamos a poner el chándal, las zapatillas de deporte y las ganas de pasar un rato divertido: ¡que vamos a recorrer el mundo! Pero, además, lo vamos a recorrer saltando, cantando, rodando, a rastras, encogidos, retozando (atentos a alguna de las acepciones de este verbo) a la pata coja, a tres patas, a cuatro… ¿a cinco? anda ya.

En este cuento, autora e ilustradora coinciden en la misma persona, con lo cual los intereses a la hora de mostrar detalles en las ilustraciones y remarcar partes del texto son las mismas (cosa que no siempre es fácil) y hacen del álbum un todo compacto, con una ilustración detallista y detallada, que nos anticipa la próxima viñeta y nos recuerda a la anterior, para recorrer el mundo a saltos, recreándonos en cada una de las páginas y no perdiendo interés en cada detalle, y eso sí… ¡sin rumbo!

Y es que, con este libro-gimnasia, vamos a adentrarnos en un mundo de color y magia, pero con una idea muy clara en la cabeza: que vamos a conocer animales y lugares y costumbres de otros lugares, que vamos a pasar un rato agradable, que nos vamos a divertir, y que, si seguimos al píe de la letras las indicaciones de Catalina (y el oso) ¡vamos a sudar leyendo!

Palabrita del niño Jesús.

¿Quieres hacer gimnasia? pues pongámonos a leer, que Catalina… y el oso… y el mundo… nos esperan. Un libro para leer y disfrutar en compañía… y si es en multitud ¡mejor!

¡Felices lecturas. Abrazos felices!


Esconderse

Título: Esconderse en un rincón del mundo.

Autor: Jimmy Liao.

Editorial: Barbara Fiore Editora.

Vamos a permitirnos una licencia veraniega y ahora, aprovechando que los niños están en la piscina y no nos escuchan, os voy a hacer una confidencia, así… en voz baja: a los mayores… también nos gusta que nos regalen cuentos… y si nos los leen, mejor que mejor… y si la lectura es a la luz de esa Luna llena que hemos disfrutado este mes, ya ni os cuento.

He de confesaros que tenía ganas ya de recomendar en esta sección a alguno de estos autores para esos niños que estamos más cerca de los 88 que de los 8 años, cuentistas y cuentos dedicados a niños adultos, que nos regalan una sonrisa, nos hacen vulnerables y nos van a llegar tan adentro como cuanto les dejemos llegar. Autores-ilustradores-artistas como Shaun Tan, Germano Zullo, Elena Ferrándiz (tendremos oportunidad de verlos) o éste que nos ocupa, que nos dejan auténticas joyas para los sentidos, con pasaje introspectivo gratis y que nos van a remover ahí, en nuestra sensibilidad y nos van a dejar una sonrisa permanente que durará, al menos, durante todo un inmenso segundo.

¿Quién no ha querido alguna vez esconderse en un rincón cuando el mundo no funciona? Un rincón en el que sólo tenga cabida uno mismo y sus recuerdos y sus añoranzas y sus silencios y sus miedos… para vencerlos y volver a renacer y encontrar de nuevo nuestro lugar en el mundo. ¡Una puesta a punto para el corazón!

Y… os voy a contar otra confidencia, aprovechando que estamos en agosto y los niños están en la piscina y no nos escuchan: regalando este álbum, viene… sin coste adicional… un beso… o dos… o…

Felices lecturas veraniegas. ¡Felices abrazos!… o dos… o…


Sígueme

Título: ¡Sígueme! (una historia de amor que no tiene nada de raro.

Autores: José Campanari y Roger Olmos.

Editorial: OQO Editora.

Había una vez un elefante gordo y gris con lunares morados… ¡que no tenía nada de raro!

Había una vez una hormiga negra con cintura de avispa… ¡que no tenía nada de raro!

Había una vez un camino largo largo con horizonte al fondo… ¡que no tenía nada de raro!

Había una vez la historia de amor más bella jamás contada… ¡que tampoco tenía nada de raro!

Y es que tal vez se me note un poco… pero creo que éste es uno de mis álbumes “mucho más favoritos”. Si estuvieramos en la Abadia medieval de Melk y yo me llamara Guillermo de Baskerville y tuviera que salvar un puñado de libros del incendio que está arrasando la mejor biblioteca de la época… sin duda “¡Sígueme!” se encontraría entre los elegidos..

Inauguramos sección con este álbum: la de los “Se busca”… la de los carteles del Salvaje Oeste con foto de la cara y un montón de dólares como premio. Sección en la que incluiremos esos cuentos imprescindibles que, por extrañas razones, se dejan de publicar y tú, incauto, has regalado tu ejemplar pensando que ya comprarás uno mañana… y te has quedado sin él… y lo buscas desesperadamente… y ofreces recompensas… y con las recompensas tu colección de jóvenes castores… y hasta te planteas ir al fin del mundo a por el último ejemplar a la venta.

Pero hablemos un poco del libro: Campanari al texto… espectacular; Roger Olmos a la ilustración… sublime. El mejor traje para la mejor percha. Poco más se puede añadir. Un canto al amor, a la inocencia, a los sueños logrados, a la alegría… ¡a la vida!

Desde aquí hago una propuesta: un llamamiento general a la editorial OQO para pedir que reediten el álbum. El mundo no puede girar igual de feliz sin estas joyas.

Y yo, ni lento ni perezoso porque estoy muy contento, camino y camino y camino hasta llegar al horizonte… para declararte mi amor.

(Gracias Tamara por el viaje que me ahorraste a Lepe… a pesar de haberte pasado al lado oscuro de la fuerza).

Postdata de última hora: ¡nuestras plegarias han sido escuchadas! OQO acaba de anunciar la reedición del álbum de Campanari. ¡Reserva tu ejemplar antes de que vuelva a agotarse!


Un dedo al Año, Thule ediciones

Título: Un dedo al año.

Autoras: Montse Ganges e Imapla.

Editorial: Ediciones Thule.

Nos encontramos ante el ejemplo más claro de que estamos inmersos en una época de hiper-especialización. Al igual que nos especializamos y nos hacemos expertos en materias muy concretas de nuestros respectivos ámbitos, encontramos libros y publicaciones que se dedican a temas muy concretos y altamente especializados. Pues bien, el álbum de Montse Ganges podríamos decir que es el de la hiper-especialización de la literatura infantil, puesto que se ocupa de una materia muy concreta y altamente especializada, ya que únicamente “sirve” para el cuarto cumpleaños (o para aquellos que, como yo, empezamos a recuperar y revivir esas sensaciones, esos anhelos, esas vivencias que ya se nos van quedando un tanto –o cuarenta y tantos- lejanas en el tiempo).

Ah… pero eso sí: si tenéis un hijo, sobrino, nieto, primo, vecino, amigo, conocido o similar que vaya a cumplir cuatro años… no lo dudéis ni un segundo: Un dedo al año es vuestro regalo. Yo he tenido esa suerte con mi hijo este año… y desde entonces, es un no parar de baile de dedos.

Y es que la protagonista de nuestra historia de hoy es una niña que mañana cumplirá cuatro años… ¿o es su insomnio? ¿o es la emoción de la víspera de su cuarto cumpleaños? ¿o son los dedos de su mano que pelean? Bueno, lo cierto es que no se puede dormir porque sus dedos están discutiendo acaloradamente sobre un problema de difícil solución: ¿qué dedo será el “sacrificado” a partir de mañana y será el único que no se levante cuando le pregunten su edad?

A partir de ahí, el enredo, la diversión y la sorpresa están garantizados hasta la solución final con abuela incluida. Una delicia y un derroche de imaginación y magia, con ilustraciones sencillas y de colores limpios que bailan al son del texto.

Sorpresa final que, por supuesto, no os voy a desvelar aquí. Si queréis conocer la ingeniosa respuesta que da nuestra anónima protagonista… os aconsejo que volváis a revivir los cuatro años que tuvisteis..

Felices lecturas, felices abrazos.


El león que no sabía escribir

Título: El león que no sabía escribir.

Autoras: Martin Baltscheit.

Editorial: Lóguez Ediciones.

El león estaba tan a gusto en su trono, podía rugir y enseñar los dientes y no necesitaba nada más… pero no sabía escribir.

Cuántas veces nos complacemos en nuestra propia existencia, enseñando los dientes y rugiendo en nuestro trono… y no nos damos cuenta de que no conocemos las cosas esenciales de la vida, las que realmente importan. Hasta que llega algo… o alguien que nos hace despertar y darnos de bruces con nuestra propia autosatisfacción.

Y será entonces cuando descubriremos tres cosas:

La primera, que todo el entorno en el que nos movemos a diario y en el que nos sentimos a salvo, que toda la seguridad de la que hacemos gala en el dominio de lo cotidiano, todo eso… se tambalea y se convierte en castillo de naipes cuando nos tocan ahí adentro, en los sentimientos.
La segunda, que siempre hacen falta los amigos, ésos que se van a esforzar en ayudarnos y que siempre van a estar ahí para echarnos una mano… aunque sea del revés: que cuando nuestro amigo el escarabajo pelotero perfuma una carta de amor no es para perjudicarnos. Y que no todos damos la misma importancia a las mismas cosas ni tenemos los mismos gustos ni los mismos tesoros.
Y la tercera, que el camino que se recorre para mejorar… seguro que merece la pena… y más si se hace en compañía.

Porque, tal vez, no necesitemos mucho para ser felices: conocernos, estar juntos, holgazanear bajo un árbol y mirar juntos el cielo al anochecer, ¿suena bien, verdad?. Pues para eso, como para todo en este mundo, hay que empezar por el principio: por la A… de Amor.

Felices lecturas, felices abrazos.


Camuñas

Título: Camuñas.

Autoras: Margarita del Mazo y Charlotte Pardi.

Editorial: OQO Editora.

He de confesaros que he dudado mucho en poner, como hago en todas las reseñas, una foto de la cubierta de este álbum. Y es que quería que experimentarais la atracción, el magnetismo que esta ilustración provoca nada más entrar en la librería; cómo este monstruo de aspecto terriblemente bonachón te está diciendo con esos ojos “rojos y saltones”, desde el fondo de la estantería: “ven, cógeme y léeme”.

Porque si hay tres motivos por las que un cuento infantil se convierte en un Cuento Infantil… éste, las tiene todas. La ilustración, con ese brujo con cara de huraño simpático, esos dientes desdentados, esas uñas desuñadas, esa nariz verrugosa y esos ojos atrayentes, llenan la estancia de fuerza y focalizan el interés; el texto, rimado, repetitivo, y sobre todo, divertidísimo, hará las delicias de los pequeños lectores; y el final, sorprendente y cariñoso, como no puede ser de otra forma… y que sí, nos va a dejar una sonrisa en la cara… y no, no nos va a dejar indiferentes.

Pues bien, os presento a Camuñas “¿no le ves las uñas?”, un brujo con trastorno de personalidad que lo que más le gusta en este mundo son los niños. Hasta que se topa con Blanca, la horma de su zapato y que le va a poner los puntos sobre las íes. Desde ese momento el cuento se convierte en un diálogo disparatado y desternillante hasta llegar a la traca final… fenomenal y con consejo de regalo. Todo un lujo de lectura.

Y es que con este álbum Margarita del Mazo, siguiendo el hilo de Pablo Albo y su personal versión del Tragaldabas, le da una vuelta de tuerca a los cuentos de ogros asustadores de niños de nuestro folklore… y de nuestra infancia, como el Hombre del saco, el Sacamantecas, el Papón, etc., y los convierte en una fiesta de la lectura y en un placer para disfrutar en compañía.

Y nada más, aquí os dejo con el tío Camuñas… ¿o era el brujo Pirujo? Madre mía que lío. Feliz lectura, felices abrazos.


Camuñas

Título: Lobo grande & lobo pequeño.

Autores: Nadine Brun-Cosme y Olivier Tallec.

Editorial: Jaguar.

Es cierto: estamos cómodos en nuestros castillos de naipes, seguros de nosotros mismos y de nuestra propia existencia, creemos tenerlo todo y no necesitar a nada ni a nadie. Somos unos verdaderos lobos grandes y autosuficientes… ¡y lo tenemos todo! 

Hasta que una ráfaga de viento, una ligerísima ráfaga de viento se convierte en un tsunami que desmorona castillos, existencias… y seguridades, y pone patas arriba todas nuestras realidades. Y es que lobo grande vivía solo bajo su árbol y estaba satisfecho con su existencia diaria: hacía ejercicio, desayunaba, daba largos paseos y tenía su manta de hojas para las noches frescas ¿qué más podía desear?… pues tal vez sí que podía desear algo más, algo que hasta que no desparece no sabe cuánto lo echa en falta y cuánto lo necesita, algo que de tan diminuto como es se cuela por entre las rendijas de su corazón y se convierte en el motor de su propia existencia, existencia que… cuando vuelve de nuevo la soledad, se convierte en un gran vacío, en un agujero negro que todo lo invade ¿será tal vez que no somos tan autosuficientes como creemos y que nuestra vida es mucho más plena si tenemos un amigo con quien compartirla?

Pues de eso es de lo que nos habla este álbum: de desayunos, ejercicios, paseos, mantas de hojas y, claro está, de tener con quien compartirlas, que la vida… así… compartida… está mucho más sabrosa.

Pero no adelantemos acontecimientos, que lobo grande acaba de divisar un punto, un pequeño punto que se acerca…

Y un apunte final: no os perdáis la ilustración del reencuentro, una delicia de corazón desbocado. Feliz lectura… mejor si es compartida. 


De verdad que no podía de Gabriela Keselman

Título: Mis Aventuras.

Autora: Patricia Carcelén Marco.

Editorial: Ediciones QvE.

Tenía yo a mi hijo pequeño en un erre que erre constante: “papá, cuéntame el cuento de Caperucita, anda… cuéntamelo”; y yo, para los que no me conozcan, que no congenio demasiado con los cuentos tradicionales, me hacía bastante el remolón y daba largas y más largas… hasta que cayó en mis manos el álbum de Patricia Carcelén, que me solucionó la papeleta y cerré, con nota, el expediente.

Porque aquí tenemos la versión 2.0 de la “Caperucita” de los hermanos Grimm, quitándole toda la trama dramática y un tanto cruel que la historia tradicional ya de por sí tiene y añadiéndole muchas notas de humor y adaptando el cuento a nuestros lectores de hoy. Y es que la historia resulta bastante fiel al cuento original: lobo aparece… pero de peluche; cazador aparece… pero con balas de fogueo; y niña aparece… pero como protagonista y autora del diario que refleja la historia, con explicaciones de la situación/problema, de los resultados/soluciones obtenidos y de los estados de ánimo resultantes.

Pero además del texto, el álbum de Patricia Carcelén cuenta con otra gran ventaja: las ilustraciones, creadas por ella misma, son frescas y divertidas, que bailan en consonancia con el texto, y que recuerdan a los recortables de vestiditos de mi época (que uno ya va peinando canas). Un lujo para perderse en cada detalle.

En definitiva, un cuento de los de siempre contado como nunca. ¿Alguien se atreve con Blancanieves?


De verdad que no podía de Gabriela Keselman

Título: El pollo Pepe.

Autor: Nick Denchfield y Ant Parker.

Editorial: Ediciones SM.

Si hace un tiempo hablábamos del “Abezoo” como el jefe del clan de los Incombustibles en nuestra hipotética Escocia medieval, en “El pollo Pepe” tenemos a su lugarteniente, al otro gran dinosaurio de las bibliotecas y librerías del mundo. El teniente general de los top ten de los cuentos. Un clásico que no debería faltar en “El rincón del lector” de nuestros hijos. Otra fiesta de la lectura.

La primera vez que conté El pollo Pepe fue a mi hijo mayor… y chicos, ver la cara de asombro absoluta con cada página, los gestos de sorpresa y admiración que se le escapaban con cada ilustración (como cuando el mago saca una paloma de un pañuelo)… eso sí que es un regalo.

Y es que “El pollo Pepe” es un placer para los sentidos, un libro con solapas que hará las delicias de los más pequeños y disfrutar a los más grandes; un cuento que se deja contar, que se saborea y que se disfruta en compañía, porque si “El pollo Pepe” come mucho y bien para hacerse grande… ¿cómo será su mamá?

El texto breve pero con sentido, para dar coherencia a la trama; las ilustraciones sencillas a toda página, para reforzar la historia; los colores puros y el trazo simple, para hacerse más cercano y limpio; las páginas desplegables, para aportar la sorpresa y remarcar la historia; y el formato duro, para aguantar la mala vida de las muchas lecturas que seguro va a tener… hacen de El pollo Pepe un imprescindible en nuestra pequeteca.

Tan solo un apunte final a modo de lamento: cuando llegó la hora de contar “El pollo Pepe” a mi hijo pequeño, su madre no quiso perderse ese momento iniciático y me vi en la obligación de echar a suertes quién de los dos era el primero en contárselo… ¡salieron pares!.


De verdad que no podía de Gabriela Keselman

Título: Un libro.

Autor: Hervé Tullet.

Editorial: Kókinos.

Nos adentramos con este libro, de título original donde los haya, en una nueva dimensión de la lectura: la del libro-juego, el libro como diversión pura, la lectura como fiesta. El Juegos reunidos Jeyper de los libros, el cuento de lectura colectiva para que toda la familia se divierta y pase un gran rato leyendo… y en voz alta.

Y es que Hervé Tullet en este cuento profundiza en lo que ya asomaba en sus anteriores libros (Juego de los gusidedos, Juego en la oscuridad, Turlututú, etcétera): en la lectura como fuente de diversión, trabajar seriamente un libro para convertirlo en juego que entretiene, que alegra, que divierte… y que asombra.

Vaya que si asombra. Yo he tenido la oportunidad de contarlo y ver las caras de sorpresa y de alegría disparada que provoca este cuento es una sensación maravillosa. Y es que tocar, agitar, soplar, aplaudir son acciones tan alejadas de la lectura que sorprende verlas unidas y jugando con las letras, haciéndonos partícipes de una fiesta de la lectura con traca final.

Puro espectáculo.

Y es que la trama no puede ser más simple: un punto, un diminuto punto amarillo que baila, se multiplica, gira, se apaga, renace, se agranda, se agranda más, se agranda mucho más, hasta volver a ser el de antes y empezar de nuevo. Juego infinito, diversión sin límites… que la fiesta de la lectura ha empezado.

Leamos, soplemos, bailemos, aplaudamos, riamos y sorprendámonos con este libro, ¡que la diversión ha comenzado! ¿volvemos a empezar?

Ah, y una advertencia como consejo: si lo que buscáis es un libro para relajarse antes de ir a dormir… probad con una nana.

Feliz lectura, feliz diversión.


De verdad que no podía de Gabriela Keselman

Título: La gran fábrica de las palabras.

Autoras: Agnés de Lestrade/Valeria Docampo.

Editorial: Sleepyslaps.

Cereza… polvo… silla.

Pocas veces hemos visto cómo tres palabras tan inconexas entre sí pueden llenarse de contenido, dar cabida a tantas emociones y rebosar una historia de vida y sentimientos.

Pero el caso es que Diego (el protagonista de nuestra historia) está enamorado de su vecina… ¡y no se lo puede decir!. Y no es porque le sobre timidez o le falte valor, no… es porque viven en el país donde se fabrican las palabras. Y, paradójicamente, en el país donde se fabrican todas las palabras, hablar cuesta dinero… y mucho. Sí, esas palabras que nosotros a veces malgastamos, donde vive Diego hay que pagar por ellas, o rebuscarlas en la basura, o capturar las que se escapan por entre las chimeneas de la gran fábrica. Existen palabras baratas y existen caras: las baratas no suelen decir mucho y las caras suelen ser muy caras, por escasas y valiosas.

Y las que quiere pronunciar Diego a Aura (que es así como se llama la otra protagonista de nuestra historia) son valiosas, muy valiosas… y por tanto caras, muy caras… demasiado para el bolsillo de Diego, o para su destreza con el cazamariposas (que es con lo que caza las palabras que se escapan por entre las rendijas de la fábrica). Y es aquí, con Diego soñando y Aura esperando, donde hace su aparición Óscar, el último protagonista de la historia y el tercero en discordia. Porque Óscar, además de estar también enamorado de Aura, es rico… tan rico que puede hablar sin límite y poner en su boca todo lo que Diego desea y no puede. Y Diego, abrumado (¿vencido?) se retira… pero no se resigna, y su cazamariposas hoy le ha regalado tres palabras, tres palabras inconexas y sin sentido entre sí que susurra al viento… ¡y dan en la diana!

Aún hay otra palabra, una más… pero ésa la dejamos para cuando leáis el cuento completo.

Una historia imaginada que nos invita a reflexionar sobre el valor de las palabras, haz la prueba: ¿cuándo fue la última vez que dijiste perdón? ¿o gracias? ¿o amigo? ¿o te quiero?

¡Lo mismo no es tan caro como crees!


De verdad que no podía de Gabriela Keselman

Título: Un poco perdido.

Autor: Chris Haughton.

Editorial: Milrazones.

Érase una vez un búho metido en problemas, érase una vez un búho que se durmió donde no debía dormir y acabó donde no debía acabar. Érase una vez unos amigos que te encuentras por el camino, cuando parece que todo está perdido y, tal vez no van a dar con la solución a tus problemas a la primera… o no se van a convertir en el Sherlock Holmes del año… pero que van a estar siempre a tu lado y te van a descubrir un valor fundamental (tal vez por lo escaso): el de la amistad.

Chris Haughton dijo que lo que quería con este álbum era enseñar a los animales y sus características singulares a partir de un pequeño suceso accidental. Sí, eso lo ha conseguido; pero también ha conseguido mostrarnos el valor de la amistad, de saberse querido y arropado, de tener un apoyo que lo mismo no va a solucionar nuestros problemas, pero va a estar siempre ahí para que se los contemos. También nos daremos cuenta de lo frágiles que pueden llegar a ser nuestros cimientos: basta un ligero vaivén para que toda la base en la que se encuentra nuestra “solidez” se tambalee y nos encontremos sumidos en la inseguridad. Y nos va a enseñar además lo distintas que son las percepciones que cada uno tiene de su mundo y sus verdades y cómo las extrapolamos a las nuestras (“mi mamá tiene los ojos grandes” dice el pequeño búho… y su amiga la ardilla le lleva hasta la rana pensando que lo ha entendido perfectamente).

Porque, como dice en el prólogo: “No sabemos apreciar lo que tenemos hasta que lo hemos perdido”. Aunque… los reencuentros tienen su punto ¿verdad?

Y con la lección aprendida… ¿seremos capaces de tropezar dos veces en la misma piedra?


De verdad que no podía de Gabriela Keselman

Título: De verdad que no podía.

Autor: Gabriela Keselman – Noemí Villamuza.

Editorial: Kókinos.

Retomamos con este álbum el tema de los miedos nocturnos (y no solo infantiles)… y es que los terrores (infundados o no) a la noche y a sus acompañantes siempre han dado rienda suelta a la fantasía, y por tanto a la literatura, de autores e ilustradores.

En el cuento que nos ocupa hoy, es Gabriela Keselman la que pone el texto… poético, imaginativo y fantasioso, y Noemí Villamuza la que lo ilustra, a página entera, centrado o arrimado a una esquina… pero siempre, siempre en consonancia con el texto y bailando juntos, algo que parece tan simple y sencillo y que, sin embargo, no es fácil de ver en los álbumes infantiles.

Y es que nuestro amigo Marc quería dormir… de verdad que quería, pero no podía… de verdad que no podía. Así empieza nuestro cuento y a partir de ahí es su madre (sí, hoy le toca a la madre ser la heroína de nuestra historia) la que se inventa mil y una soluciones disparatadas, rocambolescas y sorprendentes para ahuyentar sus miedos y poder así, por fin, dormir tranquilos. Y con cada miedo, con cada solución, el enredo y la diversión van en aumento hasta la gran traca final, esto es, el silencio… porque sshhiii, el niño se ha dormido. Y es que, aunque os haya contado el final del cuento (si hubiera sido una novela de suspense me hubierais matado, seguro), lo esencial de la historia no es el qué ha ocurrido, sino el cómo se ha producido… y es que, como casi todo en la vida, las soluciones más simples suelen ser las que resultan más eficaces. O como dijo el sabio: “jamás la tecnología podrá dar el calor de un abrazo”.

Y es que Marc quería quedarse despierto y contarle todos sus miedos y temores a su madre, de verdad que quería… pero no podía, de verdad que no podía.

Por cierto, ¿habéis probado a escribirle una carta a la Luna? me han dicho que las responde todas.

¡Feliz lectura!


YoTítulo: Yo.

Autor: Philip Waechter.

Editorial: Lóguez.

Otro álbum que, por derecho propio, también forma parte de nuestro clan de Incombustibles, imprescindible del fondo de armario de nuestra pequeteca (recuerda: de los 2 a los 102 años).

Yo… me gusto”. Pocas veces nos hemos encontrado un cuento con un principio tan directo, descarado y nítido como éste. Y es que el oso protagonista de nuestra historia es así: glotón y pendenciero (otro día hablaremos de esto), optimista y que irradia cariño por los cuatro costados.

Porque nuestro oso, Yo, celebra como triunfos cada episodio cotidiano de la vida, convierte en una lección avanzada de idiomas el ir a comprar el pan, en una fiesta pasear por la ciudad y en una algarabía una fiesta. Y nos damos cuenta que con cada página que pasamos queremos más y más a ese bravucón que, aunque vaya sin rumbo por el mundo (también tendremos ocasión de hablar de esto otro día), celebra la vida como lo que es, como un regalo que hay que disfrutarlo en cada momento.

Pero este cuento nos habla de algo más: del apoyo que todos necesitamos, a veces, para seguir andando; de esa persona que, podemos estar sin ver el tiempo que queramos, pero que sabemos que siempre… siempre va a estar ahí para cuando la necesitemos, para levantarnos en nuestras horas bajas y para quitarnos un poco de carga cuando el mundo se nos hace demasiado pesado. Ese amigo, ese familiar, ese amor que estará siempre con la palmadita en la espalda para levantarnos el ánimo, con el abrazo reconfortante y calentito preparado y que va a recorrer el camino con nosotros con tal que se lo pidamos… sin exigir nada a cambio.

¿Será ése el verdadero sentido de la amistad? pues si tienes uno de esos: corre… corre… y corre… hacia él!


matare_monstruos_por_ti_santi_balmes_lyona

Título: “Yo mataré MONSTRUOS por ti

Autor: Santi Balmes.

Ilustradora: Lyona.

Editorial: El Principal de los Libros.

Euq etnavel al onam leuqa euq on ayah oditnes odeim la esretem ne al amac anugla ehcon. O lo que es lo mismo: Que levante la mano aquel que no haya sentido miedo al meterse en la cama alguna noche… o al silencio que retumba y pesa, cuando todos (hasta la tele) se han dormido ya y dos ojos no son suficientes para abarcar todos nuestros temores a una habitación demasiado oscura… o a una cama demasiado grande… o a una casa demasiado vacía… al sentimiento en fin de abandono y desamparo que nos atenaza el corazón cuando nos sentimos solos… y vulnerables.

Pues bien, este álbum trata precisamente de eso, de eliminar esos miedos de nuestra mente porque, precisamente, únicamente están ahí… en nuestro interior. De cómo una palmadita en el hombro, o un empujón, o una caricia, nos puede hacer ver la realidad con otros ojos y que siempre es bueno ponerse en la piel de la otra persona para tratar de ver sus sentimientos y sus miedos, que también los tiene.

Esto es lo que hicieron las protagonistas de nuestro cuento: conocer sus miedos precisamente para enfrentarse a ellos y vencerlos. Dos mundos paralelos: el de los humanos y el de los monstruos tan lejanos el uno del otro, tan desconocidos y tan temidos el uno para el otro que una noche… tan solo con estirar el brazo es suficiente para…

Y si no, siempre podréis llamar a papá. Por cierto ¿habéis pensado alguna vez cómo se dice vuestro nombre al revés?

afuera llovía


 

AbezooEmpezamos esta nueva sección con un álbum, qué digo un álbum, el nuevo catecismo del padre ejemplar, la cartilla Rubio del siglo XXI, un imprescindible para el fondo de armario de cualquier pequeteca, la almohada que todo niño debería tener en su cama.

Pues bien, si estuviéramos en la Escocia medieval, el Abezoo sería el jefe del clan de los Incombustibles. Esta saga de privilegiados está compuesta por todos aquellos libros que sobreviven contra viento y marea a modas editoriales y magos de paso. Y de hecho, la primera edición del Abezoo data, ni más ni menos, que de 2005: ocho años en el escaparate de las librerías, el dinosaurio de los libros.

Pero es que este álbum lo tiene todo para mantenerse en esa posición privilegiada: el texto de Carlos Reviejo, cuidado y divertido; Javier Aramburu y sus ilustraciones, totalmente integradas, parecen bailar y dar vida a las poesías; y el formato, grande y de tapa dura, para no perder detalle y aguantar las estocadas y “la mala vida” que el uso le va a dar.

Lo dicho, dime una letra y te cuento un animal, dame un animal y te regalo una poesía, y sabremos porqué la iguana es feliz, cómo se cura a una jirafa el dolor de muelas, en qué gasta su tiempo el ciempiés, qué es lo primero que hace el lirón nada más levantarse, para qué usa su trompa el elefante o qué hace una princesa raptando a un dragón (del revés).

Pero ¿existirían los wombat en 2005?


Los abrazos del pulpo

LOS ABRAZOS DEL PULPO

Con este nombre damos a conocer una nueva sección en Taiga: la de las recomendaciones de lectura para el público infantil (esto es, los que van de los 2 a los 102 años).

Abrazos porque es lo que pretendemos regalar con estos álbumes: abrazos de colores, de aromas, de ilusiones, de amores, amistad, imaginación, risas, sonrisas, preguntas (algunas incómodas) y sueños, sobre todo sueños.

Abrazos… los que recibimos al leerlos, cuando los leemos a solas o en compañía, en voz baja o cantando, a la luz del sol o en tinieblas (que también los habrá), cuando nos remuevan por dentro o nos roben una sonrisa.

Y más abrazos, los que nos darán esos ojos de plato que nos escuchan todas las noches antes de dormirse, o los que recibimos en la distancia a través de la imaginación y nos dejan con el corazón al galope y la respiración contenida (por la emoción espero, que no por la fuerza).

Por eso del pulpo, porque nos van a hacer falta por lo menos ocho brazos para repartir y recibir tantos abrazos que van a ir apareciendo regularmente en esta nueva sección.

Espero que os guste. Y eso, un abrazo… u ocho.

El responsable de esta sección y todas las recomendaciones infantiles es Jesús Espliego, uno de nuestros “cuentistas” favoritos, así que las felicitaciones por esta nueva criatura son para él.

Anuncios

18 pensamientos sobre “Los Abrazos del Pulpo”

  1. Hola!
    Me parece muy interesante esta seccion…sobretodo que yo vengo a buscar algunas ideas de libros en espanol.
    Ya conocia el libro (pero en frances) “Un poco perdido”, y nos encanta (padres e hijo). Tambien tenemos “Shh, tenemos un plan” del mismo autor, y es fabuloso!
    Como mi hijo tiene 16 meses, queria preguntarles cuales de los libros que figuran en la seccion son adaptados para su edad. El problema es que vivo en Francia, y compro los libros en espanol por internet. Asi que no puedo hojearlos y darme cuenta si son adaptados a la edad de mi hijo.

    Les agradezco de antemano su respuesta.

    • Hola Leandro!
      Muchísimas gracias por seguirnos. Precisamente eso es lo que pretendemos con esta sección: seleccionar de entre la multitud de álbumes infantiles que se publican los que consiguen atraernos o simplemente despertarnos una sonrisa.
      Respecto al rango de edades, generalmente intentamos seleccionar los destinados al público pre-lector, donde abundan ilustraciones y texto corto. Y, aunque es realmente difícil establecer un rango de edad (yo tengo 45 y ¡me gustan todos!) intentaremos hacer una aproximación en las siguientes recomendaciones.
      Muchas gracias, muchos abrazos

  2. Maravillosa sección para hacernos llegar recomendaciones de libros para los que en algunas ocasiones nos vemos un poco perdidos. Desde qué os sigo y hace ya unos cuantos años de ello, no dejáis de sorprenderme, seguir siempre así. Con cariño una fan vuestra

    • Jesús dijo:

      Gracias Esther: precisamente ése es uno de nuestros objetivos, intentar rescatar esos álbumes que nos gustan de entre la marabunta de títulos con la que nos “bombardean” las editoriales. EL otro objetivo es leer y participar en la diversión y la fiesta de la lectura.
      Un abrazo

  3. Cristina dijo:

    me gusta mucho esta sección, pero lo que me gustaría es que pusierais la edad para la que está indicado el libro.

    • Muchas gracias Cristina. Intentaremos acotar el rango de edades para las próximas recomendaciones, aunque te aseguro que no va a ser nada fácil: yo tengo 43 y ¡me gustan todos!
      Feliz lecturas

  4. ¡Me encanta la sección! Y me encantan los libreros como vosotros: que leen, recomiendan y transmiten el gusto por la lectura. Gracias

    • Gracias Rocío:
      Es lo que tienen estos libreros: ¡que se nota que les gusta su trabajo! y eso lo transmiten y da gusto trabajar con ellos.
      Feliz Navidad y feliz lectura

  5. Esther dijo:

    Magnifica sección para conocer esos imprescimdibles de la literatura infantil. Y magnífico comentarista

    • Jesús dijo:

      Gracias Esther!
      El trabajo es duro porque hay mucha actividad editorial en la literatura infantil… pero como dice el refrán “sarna con gusto no pica”. Aunque ya me gustaría a mí en mis tiempos tener esa oferta tan variada de títulos.

  6. Es muy bonito pensar que nuestros pequeños tambien necesitan de los libros, son imprescindible para su cabecita.
    Soy una mama, que me encanta leer con mis hijos, tengo todo lo que habeis recomendado, Geniales!!!!
    Gracias Taiga

    • Jesús dijo:

      Es genial, Ana… a mí me encanta leer con los míos y ver sus caras y sus preferencias y sus comentarios, y ver cómo se van aprendiendo de memoria esos cuentos que les contamos cada noche y cómo los van haciendo suyos.
      Pero sobre todo, creo que lo que hace especiales a estos libros es que tienen tantas lecturas como lectores y que con cada re-lectura recibiremos un abrazo distinto… como niños que somos hasta los 102 años. Seguro!
      Un abrazo

  7. Gruxen dijo:

    Qué bien, una idea estupenda! Me encanta, pienso seguiros 🙂 Ocho abrazos van!

    • Jesús dijo:

      Gracias Gruxen. Será todo un placer dar, y sobre todo recibir, abrazos…
      Y si son de ocho en ocho “mucho más mejor”.
      Abrazos… a pares!
      Jesús

  8. Ángeles Rodríguez Pantoja dijo:

    Me parece muy buena esta sección. Despejada y clarita. Puedo consultar los libros de esta librería que me gusta, pero no tengo apenas tiempo para acercarme. Así que ella se acerca a mí.

    • Jesús dijo:

      Muchas gracias, Ángeles.
      Precisamente es eso lo que pretendemos con esta nueva sección: acercar un poquito los libros a la gente y hacer una pequeña “selección” entre la gran cantidad de obras que se editan, intentando fijarnos en aspectos técnicos y de calidad de los textos, aunque el criterio “facebook” (me gusta/no me gusta) también es importante.
      Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s