Clases de baile para mayores

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Hrabal

Igual que algunas veces me he enamorado de un libro por su sintaxis perfecta, su ritmo marcado y una historia coherente, otras veces lo que me ha fascinado es exactamente lo contrario, y no quiero decir que sea mejor ni peor, que quién soy yo para calificar de esa manera un libro, y quienes lo hagan seguramente tendrán que rendir cuentas a los lectores cuando ellos también se dejen seducir por su locura, la del auténtico monólogo: un estilo muy teatral, desde luego, pero mucho menos usado en la ficción para contar historias del pasado… para contar las andanzas de un viejo libertino como hace en “Clases de baile para mayores” el checo Bohumil Hrabal, el viejo bebedor con alma de crápula, que cantaba y bailaba cuando no escribía sus geniales novelas y que fue capaz de contar su vida sin realmente escribir una autobiografía, como hizo en “Bodas en casa“, en la que la protagonista era su esposa que lo protegió, lo ayudó y acarreó con todos los inconvenientes que provoca en quienes le rodean la vida de un escritor: meses sin ver un duro, horarios tan intempestivos que resulta imposible hacer el más mínimo plan, el prestigio social entre los vecinos que no hace más que bajar; no os vayáis a creer que la vida del escritor es fácil, menos aún si este bebe como toda la tripulación de un barco pirata… aunque habrá quién me diga «pues yo conozco a muchos escritores y son muy normales, como tú y como yo», a lo que yo suelo contestar «eso será porque no conoces a Hrabal», el autor checo que después de obtener cierto prestigio internacional fue represaliado por la Checoslovaquia comunista a pesar de lo cual nunca dejó de crear, incluso fue capaz, a pesar de las enormes dificultades, de escribir en esa época la que para mí fue su mejor obra y una novela que debe formar parte de la historia de la Literatura Universal como “Una soledad demasiado ruidosa“, y nunca dejó de mirar su país con los ojos de la memoria, siempre mirando a lo lejos para discernir parte de la bondad que él recordaba y del mundo que sabía ya perdido, amante como era de narrar pequeñas anécdotas que a lo mejor no le sucedieron, pero que mostraban con total sinceridad a su Chequia y sus gentes, con una genial capacidad para convertir en entrañables las historias que contaba, por muy terribles que nos parezcan vistas desde el siglo XXI, desde una sociedad saturada, pero insatisfecha, indignada, pero incapaz, o al menos esa es lo que este humilde librero cree que Hrabal pensaría si no hubiera muerto hace 18 años al caer de un quinto piso; que si se suicidó o no siempre ha sido una tema que a mí me ha parecido innecesario y lo verdaderamente importante fue la pérdida tan enorme que el hecho supuso para las letras checas y europeas, que ya no podrán contar con locuras tan fascinantes como esta “Clases de baile para mayores” que podemos leer gracias a Nórdica Libros; o quizá sí, que vaya usted a saber si existe por ahí, en algún rincón de este continente, un escritor que sea capaz de hacernos reír, sobrecogernos y contar historias tan sencillas como impactantes; pero, querido lector, hace rato que te escucho desde mi ordenador protestar porque no entiendes cómo se me ha ocurrido la locura de recomendar un libro de esta manera, a lo que, algo ufano lo reconozco, te contestaré que se trata, tan solo, de un humilde y pequeño homenaje al estilo que Hrabal usó en este magnífico libro para contarnos, como si nos hubiéramos encontrado con él en la barra de su cervecería favorita, la historia de su vida; pero sobre todo, ten en cuenta que si esta recomendación te ha gustado, aunque solo sea un poquito, el libro te apasionará.

El jardín

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9788496457935Ya han terminado las fiestas (¿he oído decir por fin?). Esperamos que hayas disfrutado, formulado tus buenos propósitos para el 2015 y leído mucho. Nosotros lo hemos hecho. El poco tiempo del que hemos dispuesto lo hemos dedicado a rebuscar de entre las muchas novedades los libros que merecieran la pena ser traídos aquí en este nuevo año. Y la verdad es que hemos encontrado unos cuantos: novelas, relatos, cantos, “autoficción”, economía… poco a poco irán apareciendo todos por este espacio de recomendaciones, no te apures.

Uno de los que más nos ha impresionado por su mezcla de inteligencia y sencillez ha sido “El jardín” de Ismael Grasa, editado por Xordica, una maravilla formada por cinco relatos breves sin florituras, directos y hondos. Vidas pequeñas de personas en apariencia sin ninguna relevancia, historias casi insignificantes, pero que, con apenas nada, adquieren una importancia vital en las que la única salida es encontrar un motivo para la esperanza. Retazos de vidas narrados por Ismael Grasa con tanto cuidado y tanta maestría que, de forma creciente, nos envuelven y casi nos hipnotizan.

En estos relatos, seguimos a Miguel, el vigilante de un colegio y muy aficionado a los problemas de lógica, en su vida aparentemente llena de inteligencia, aunque esta no sea lo que parece. O nos enfrentamos a la sorprendente decisión de Víctor de dejar la caja de ahorros para vivir como un rudo hombre de campo, con la loca idea de huir de un mundo estúpido, pero en la que tan fácil es encontrarse con otro mundo igual de estúpido, aunque esté poblado de jabalíes, huertos o la matanza de San Martín.

El autor nos mete en la piel Julián, un chaval de apenas 15 años encargado de deshacerse de unos trastos de casa de su querida tía y que, por sus miedos de torpe adolescente ve en Emilio, el trapero del barrio, a la imagen misma del mal. Participamos de los proyectos de futuro de un estudiante y su novia Nora, tan ilusionantes como quietos y estancados por la falta de coraje, de vida. «Las cosas suceden en otra parte, nunca aquí» le escupe Nora para intentar sacarlo del letargo. El libro termina con la vida del joven jardinero que, en plena educación sentimental, se halla en el punto de mira de una organización religiosa.

Cinco pequeños momentos de cinco vidas diminutas que tienen tanto de las de todos nosotros, que se nos cuelan y nos hacen revivir los días en que buscamos una salida. Narrados con un lenguaje preciso, en ocasiones aséptico, pero muy inteligente y acertado.

Un libro brillante que habrá que releer pronto.

Así empieza lo malo

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En numerosas ocasiones, es recomendable (por no decir necesario) tener la sana costumbre de saber discernir entre la figura del escritor de la del personaje público que este proyecta. De no ser así, muchos lectores se perderían el placer de leer a ciertos escritores capaces de suscitar entre quienes permanecen atentos a sus regulares diatribas, la misma cantidad de amores que de odios.

Así empieza lo maloEste es el caso de Javier Marías, un creador permanentemente cabreado y ceñudo, capaz de rechazar premios importantes a la vez que se granjea la enemistad de un buen número de colegas por cualquiera de sus encendidas intervenciones en prensa, pero que, a la vez, es un grandísimo narrador, un maestro del lenguaje, uno de los más grandes de la literatura de nuestro país.

Así pues, descartadas las fobias y las filias por el personaje, pasamos a hablar de su última novela, que es, en nuestra humilde opinión, una de las mejores narraciones que se han publicado en nuestro país en este año: “Así empieza lo malo“, editada por Alfaguara, narra un momento crítico en la vida del director de cine de serie B Eduardo Muriel y su esposa Beatriz Noguera, visto a través de los ojos del joven Juan de Vere mientras vive y trabaja en la casa del matrimonio como traductor y documentalista de Muriel.

De Vere (o “De-Víah” a la inglesa o “De-Veg” a la francesa, según la graciosa y erudita broma del profesor Francisco Rico, el real Paco Rico, convertido en la novela en un divertido y sabio personaje) asiste sin proponérselo al incomprensible desprecio que Muriel siente por su esposa. Es la búsqueda de una explicación racional a tanta infelicidad lo que lo lleva a unas situaciones difíciles de justificar, pero clarificadoras hasta el dolor. Beatriz, quien ejerce una indudable influencia en el joven Juan, lucha por recuperar a Muriel, aunque luche de un modo impredecible y algo sucio. Acompañamos, pues, a Juan en una suerte de investigación sin ningún sentido, que sirve para reflexionar sobre una España posfranquista obsesionada por cerrar heridas y abandonarse a la corriente de una transición ganadora, pero tan fácil de seguir como de engañar.

Con un estilo que raya en la perfección, intencionadamente despojado de toda pasión (algo que suelen reprochar a Marías el tipo de lectores que buscan la emoción en un libro), el autor nos pasea por Madrid, por España, por sus desilusiones, sus secretos y sus mentiras, todo ello sin adoctrinarnos ni buscar el morbo de escandalosas revelaciones.

Y después de haber disfrutado tanto con esta novela, ¡ya podemos volver a criticar a Javier Marías!

Pietra viva

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Para un escritor con mucho oficio, novelar la vida de un personaje histórico es una tarea relativamente simple: el secreto radica en documentarse bien sobre el personaje escogido y, tomando los hechos más significativos de su vida, crear una trama entretenida e inusual. Pero lo que ya no resulta tan fácil (ni tan habitual) es que ese escritor decida tomar un pequeño detalle de la vida de ese personaje y recrearlo de un modo sencillo, sincero y bello, sin dejar de atrapar al lector desde sus primeras líneas.

Pietra vivaEsto es, ni más ni menos, lo que ha conseguido la joven violinista y escritora francesa Leonor de Recondo (quien por cierto estará en nuestro país la primera semana de noviembre) en su deliciosa novela “Pietra viva” que ha editado minúscula, una de esas editoriales que, sin rubor lo confesamos, nos han conquistado convirtiéndose en nuestras favoritas. Si alguien se acerca a este libro sin conocer a su autora, podrá pensar que, al tratar de la vida del famosísimo escultor Michelangelo Buonarrotti, se halla ante una obra magna que trate de recorrer toda su vida y su obra, pero nada más comenzar su lectura se dará cuenta de que en la novela no encontraremos más que un episodio en la vida del famosísimo escultor tan breve como intenso.

La búsqueda del mármol perfecto para la tumba del Papa Julio II en las canteras de Carrara (Toscana) tras la pérdida del ser más hermoso que conoció en su vida, el bello monje Andrea, hacia el año 1505, es el punto de partida para que el huraño escultor sienta de un modo intenso la enorme misantropía que domina su vida, pero al mismo tiempo descubra que es capaz de experimentar unos sentimientos que creía vetados para él. Cierta admiración por la vida rústica y dura de los picapedreros, una desconcertante ternura por un niño algo molesto y cargante y un sentimiento muy parecido a la amistad que surge hacia un ser humano (o quizá no), Cavallino, descoloca al artista y lo devuelve a la felicidad de «poner finalmente el cincel sobre el bloque y volver de nuevo a esculpir, hallarse en lo más vivo de la piedra, en lo más vivo de la carne».

Una hermosa novela, una historia mínima (o no tanto) sobre un personaje enorme, que sabía extraer las figuras encerradas en la piedra y que necesitaba crear para estar vivo. Un disfrute.

leonorLeonor de Recondo (1976) es violinista. Después de asistir al Conservatorio de Música de Nueva Inglaterra, con sede en Boston (1994-1997), empieza a dedicarse a la música de cámara y se interesa por los maestros del barroco, cuyo repertorio estudió en el Conservatorio de Bruselas. Posteriormente toca con los más prestigiosos conjuntos barrocos franceses (Les Talens Lyriques, Le Concert d’Astrée, Les Musiciens du Louvre, Le Concert Spirituel, Les Folies Françoises) y dirige la ópera de Purcell Didon et Enée en la Opéra national de Montpellier (2009). En 2005 fundó con el tenor Cyril Auvity el conjunto barroco L’Yriade. Además de Pietra viva, ha publicado La Grâce du cyprès blanc (2010), ambientado en Grecia, y Rêves oubliés (2012), sobre el exilio vasco de 1939, que recibió el Prix littéraire des lycéens et apprentis de Bourgogne en 2013.

Canciones de amor a quemarropa

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Canciones de amor a quemarropaLlevábamos semanas esperando la publicación de esta novela para poder por fin recomendárosla, porque ha sido una de las lecturas que han convertido nuestro verano en un periodo aún más placentero (sí, pudimos leerlo en verano… ser librero conlleva algún pequeño privilegio). Compartir momentos tan especiales, pero a la vez tan cercanos y reales con Henry, Beth, Lee y los demás se convierte en todo un lujo si amas, como nosotros, las historias sencillas, profundas y vivas que hablan del amor y la amistad verdaderos.

Canciones de amor a quemarropa“, del estadounidense Nickolas Butler y editada por Libros del Asteroide es una original novela que toca al lector en todos sus valores y que hace que se tambaleen sus ideas preconcebidas sobre el éxito, la locura, la pasión o la mentira. Nos lleva al norte de los Estados Unidos, a la congelada y amable Wisconsin, para presentarnos (o mejor dicho, dejar que ellos mismos se presenten) a un grupo de amigos de infancia que han seguido distintos caminos, con mayor o menor éxito, pero que en un momento de su vida sienten la necesidad del retorno al lugar donde fueron felices, en el que esperan encontrar su paraíso perdido, su lugar en el mundo.

Henry, el que nunca se movió de su pueblo, que ni siquiera fue capaz de romper con la granja que su padre cuidó toda su vida y que, aparentemente, lleva la existencia menos interesante de todos; Beth, su esposa, hermosa y abnegada a quien parece que le han arrebatado sus ambiciones; Lee, el músico enfermo del demasiado éxito, pero con unas raíces tan profundas como sus problemas con el alcohol; Kip, el broker incapaz de tomar una buena decisión; Ronny, el poderoso atleta, profesional del rodeo, pero incapaz de manejar su vida sin ayuda… Todos ellos van tomando la palabra para contarnos su reencuentro, su enfrentamiento con el pasado o lo que queda de él, creando así una narración que poco a poco se va convirtiendo en un encendido elogio a la amistad. Pero, ¿es que puede haber algo más importante?

Un acierto más de Libros del Asteroide acercarnos esta novela. Como dice Pere, un querido compañero librero de Barcelona “si es azul y tiene un asterisco en la portada, cómpralo porque no te vas a arrepentir”.

Si quieres conocer algo sobre el autor, puedes ver el siguiente vídeo (está en inglés)

La buena reputación

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La buena reputación de Ignacio Martínez de PisónSe nos nota en la cara, ¿verdad? Sí, ¡nos vamos de vacaciones! La librería de Gregorio Ramírez, 2 (la de siempre) cierra desde el 4 hasta el 17 de agosto. Pero no queríamos marcharnos sin dejaros una nueva recomendación en el blog: una novela que pueda acompañaros a donde quiera que la situación económica os permita ir. Se trata de “La buena reputación” una novela escrita por Ignacio Martínez de Pisón y editada por Seix Barral. En ella el autor nos invita a conocer a una familia peculiar, pero auténtica y real, con la que en innumerables ocasiones nos sentiremos identificados.

La buena reputación” narra el camino que la familia formada por SamuelMercedes está obligada a tomar al dar el régimen franquista por finiquitado el Protectorado español de Marruecos. Samuel es un exitoso empresario judío muy criticado entre los miembros de su comunidad por su relajación al atender las costumbres y los deberes que impone la Torá. Mercedes es una gentil tolerante cuyo casi único objetivo es formar una familia y ser feliz cuidando de ella. Melilla es la ciudad aislada, pero avanzada donde residen cómodamente y sin percances junto a sus dos niñas, Miriam y Sara hasta que comienza a vislumbrarse el fin del Protectorado y con él la incertidumbre sobre el futuro de la ciudad de Melilla y los españoles que en ella viven.

Pronto esa incertidumbre arraiga en las vidas de los protagonistas que abandonan la ciudad para vivir en una Málaga mucho más tranquila y en pleno crecimiento. Pero lo que parecía ser un traslado para la vuelta a la tranquilidad resulta no ser tanto, ya que Samuel ha de quedarse en Melilla, aparentemente por cuestiones laborales. La desconfianza y el desasosiego pueden con Mercedes que decide marchar con sus hijas a Zaragoza a la espera de que Samuel pueda reunirse con ellas. Transcurren los años y son sus hijas, y más tarde sus nietos quienes van tomando el relevo de la historia convirtiéndose en protagonistas de un lugar y un tiempo que va evolucionando muy poco a poco (como evolucionó todo con la dictadura de Franco), pero de un modo irremediable.

Pero si algo destaca en la narración de este periplo familiar es la verdad de los personajes, tan auténticos y tan perfectamente construidos que cada uno de ellos se convierte en protagonista absoluto. La división de la novela en varios libros, cada uno de ellos perteneciente a uno de los personajes, hace que la narración fluya con mucha facilidad, pero consiguiendo captar toda nuestra atención. Si además añadimos la gran calidad literaria y el estilo personal de Pisón, tan pulcro y depurado que nos llega a recordar a los grandes narradores del siglo XIX, el resultado es este magnífico “novelón” que os ayudará a que disfrutéis un poquito más de vuestras vacaciones, si ello es posible. ¡Nos vemos a la vuelta!

Ignacio Martínez de Pisón

Ignacio Martínez de Pisón. (Foto: Culturamas)

Todo lo que hay

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Todo lo que hay de James SalterResulta muy difícil de comprender cómo alguien del talento narrativo de James Salter ha tardado más de treinta años en decidirse a publicar una nueva novela, tras las extraordinarias “Juego y distracción” o “Años luz” o el genial libro de memorias “Quemar los días” (todos ellos felizmente recién recuperados en nuestro país por la editorial Salamandra). Pero aún nos resulta más incomprensible que Salter no haya sido hasta ahora unánimemente considerado como uno de los escritores claves de la literatura estadounidense del siglo pasado. Hoy, a punto de cumplir 90 años, comienza a recoger el éxito del que debería haber disfrutado hace tanto tiempo.

Todo lo que hay”, la novela que os recomendamos en esta ocasión, narra la vida de Philip Bowman desde su participación con la Marina de los EEUU en la II Guerra Mundial, en aguas del Pacífico junto a las costas de Japón, hasta sus últimos días como estupendo aunque incompleto editor y furibundo perseguidor del amor eterno.

En la vida de Bowman podemos repasar todos los temas que han interesado (¿obsesionado?) a Salter a lo largo de su carrera: la guerra, la literatura, las mujeres, el sexo, la venganza, el amor, la traición… un auténtico inventario perfectamente narrado de las preocupaciones de un hombre normal, con bastante fortuna, en general, pero demasiado poca en las cosas que de verdad le importan: la suave e imparable decadencia de las relaciones amorosas.

Con ese estilo narrativo tan propio de los escritores norteamericanos de la segunda mitad del S.XX que aparenta sencillez, pero encierra una extraordinaria belleza y una escondida complejidad (pensamos en autores como Richard Yates, John Cheever o el felizmente redescubierto John Williams), acompañamos los días de Bowman, sus encuentros con unos personajes casi siempre reconocibles (sin caer nunca en aburridos estereotipos) y los motivos de un hombre seductor y fiel, pero capaz de cortarnos la respiración con decisiones duras y despiadadas.

Sería una pena que os perdiérais la última novela de James Salter, un escritor que consigue mostrarnos la misma realidad que hemos conocido infinidad de veces tanto en la literatura como en el cine (o en la vida misma, ¡qué demonios!), pero dotándola de verdades que la convierten en única.

James Salter, escritor. Primavera de 2005 en Nueva York.

Una madre

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una madreEntrar en el mundo de “Una madre” es bastante sencillo. Desde el momento en el que abres el libro y comienzas su lectura, sientes que llamas al timbre de una casa que se parece poco y demasiado a la tuya. Puedes ver la silla en la que te sentarás esta Nochevieja y la cara de la madre que desea que, esta vez sí, transcurra la cena ideal que ella ha imaginado. Y es lo que buscas: tener, quizá por primera vez, una hermosa y tranquila experiencia con la familia de Amalia, con tu familia. Notas cómo la hora de la cena se va acercando y los invitados, la familia va llegando y apenas sucede nada. Pero sabes que todo está sucediendo a una velocidad vertiginosa. Notas cómo la mano de alguien, la de Alejandro Palomas supones, toma la tuya, la aprieta y su voz te susurra palabras tranquilizadoras, invitándote a vivir, a sentirte vivo.

Y ni siquiera te has dado cuenta de que la novela va avanzando, de que conoces a Amalia, la madre (una madre) mucho mejor de lo que ella misma se conoció nunca: su humor casi absurdo, su terror al silencio y el profundo amor (protectora en exceso, pero ¿qué madre no lo es?) que siente por sus hijos y por casi todo el mundo llenándola de alegría, pero también de miedos. Con ella compartes la soledad aplastante de Fer (el narrador de la historia), al que deseas ayudar a remontar tras la desilusión del desamor. Te preocupas por Emma, por esa niña que vio cómo Sara, su gran amor, nunca llegó a su cita. Te enfadas con Silvia, esa pobre criatura dominante y obsesiva, tan frágil que en cualquier momento puede romperse. Y de repente llega Tío Eduardo, tarde como siempre, y ríes con él a carcajadas, aunque se le asome por el bolsillo de la chaqueta el enorme paquete de tristezas y soledades que trae con él. Y vuelves a enfadarte con la tonta de Olga, la nueva pareja de Emma que trata de mostrar su tremenda seguridad y su fortaleza en unos momentos en los que todo eso sobra. Y te emocionas, y lloras y ríes y despiertas. Y disfrutas enormemente de una cena tan temida, tan inevitable, tan intensa.

Cierras el libro y te preguntas cómo el autor de la novela, Alejandro Palomas, ha conseguido sin aparente esfuerzo que sintieras a todos los protagonistas de la novela tan cerca y que te creyeras, por un momento, un miembro más de esa familia tan distinta, pero tan tuya; que ya te consideraras un hijo más de Amalia o, quizá, la propia Amalia, su alma. Y comienzas a recomendar el libro en la librería, en las redes sociales, en el bar, en la biblioteca… lo recomiendas a todos aquellos que quieran sentir, emocionarse y vivir el amor (de nuevo o por primera vez; en ocasiones absurdo, pero siempre incondicional) de una madre.


Alejandro PalomasAlejandro Palomas (Barcelona, 1967) es licenciado en Filología Inglesa y Master in Poetics por el New College de San Francisco. Ha compaginado sus incursiones en el mundo del periodismo con la traducción de importantes autores. Entre otras, ha publicado las novelas El tiempo del corazón (publicada en Siruela y por la que fue nombrado Nuevo Talento Fnac), Tanta vida, El secreto de los Hoffman (finalista del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja 2008 y adaptada al teatro en 2009), El alma del mundo (finalista del Premio Primavera 2011) y El tiempo que nos une. Su obra ha sido traducida a ocho lenguas.

Bajo el techo que se desmorona

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Bajo el techo que se desmorona de Goran PetrovicLa imagen de infinidad de cascaritas de cal, casi imperceptibles, lloviznando desde el techo del Cine Sutjeska, desde la imagen del universo, el sol y la luna que lo adornan, es la metáfora de la que se sirve Goran Petrovic para narrarnos la caída del régimen comunista de la antigua Yugoslavia, la desilusión y el desvalimiento de sus gentes y que justifica todo el genial libro que os queremos recomendar en esta ocasión: “Bajo el techo que se desmorona“, editado por Sexto Piso, es un libro (¿novela, historia, memorias…?) que centrándose en las historias mínimas, en detalles sin importancia que suceden en un anticuado cine, recorre momentos cruciales de la vida de un país, de un continente, de todos nosotros en general.

Centrando la mirada en el Cine Uranija, y en su acomodador, el servil y siempre ausente Simonovic, el autor, con un refinadísimo sentido del humor y una cercanía muy difícil de conseguir, nos habla de cada una de las personas que han sido importantes en él. Así conocemos a su fundador, el zapatero y comerciante Laza Jovanovic quien con una apuesta comercial disparatada (comprar miles de botas izquierdas del ejército que nadie quiere a la espera de que aparezcan las botas derechas) consigue el dinero para construir el Hotel Jugoslavija en la calle principal de la ciudad, con una fastuosa sala de cine en la parte trasera. O también podemos conocer al camarada Avramovic, un antiguo y destacado militante de la Liga de los Comunistas, tan acostumbrado a las reuniones del Partido y a sus votaciones que conserva el tic de levantar el brazo derecho en cualquier momento, lo que le lleva a ocupar cargos importantes, pero también propicia su caída en desgracia: tan solo depende del momento en el que el bueno de Avramovic levante el brazo.

Se suceden las descripciones divertidas y sutiles de personajes entrañables y disparatados (quién sabe por qué nos vienen a la mente películas como “Amarcord” de Fellini o “Splendor” de Ettore Scola), como la de la increíble pareja de inmigrantes Gagui y Dragan: Dragan es incapaz de leer los acostumbrados subtítulos de las películas extranjeras y pide a Gagui que le cuente qué dicen los personajes, y este lo hace con un cariño enorme; tanto que, poco a poco, se va alejando de la realidad de lo que se lee en pantalla para ir inventando unas historias cada vez más alocadas, pero seguro de que emocionarán a Dragan. Todo ello molesta al aburrido señor Dordevic que, en su rectitud de hombre de bien, mete sus narices donde no le llaman y recrimina constantemente a Gagui que engañe a su amigo.

Con un hermoso estilo narrativo y una calculada candidez, el autor deja abierta la puerta a que indaguemos tras cada uno de estos personajes y situaciones para encontrar un reflejo de la historia de su país, de sus gentes capaces de los gestos más hermosos y de las más crueles maldades (en la narración no se olvida de mirar a algún que otro “personajillo” poderoso capaz de sembrar terror con tan solo ofrecer un cigarrillo de su pitillera).

Una verdadera joya tan breve que podréis leerla en un suspiro, pero estamos seguros de que si os animáis a sumergiros en ella, no os conformaréis con eso y querréis saborear sus distintas lecturas, volviendo adelante y atrás, quedándoos atrapados bajo ese techo desvencijado y triste.

Goran Petrovic

¡Melisande! ¿Qué son los sueños?

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¡Melisande! ¿Qué son los sueños?En ocasiones no resulta fácil de explicar el impulso que nos hace meter en la mochila un libro y no otro cuando nos volvemos a casa al cerrar la librería: una reseña apasionada (acertada o no), la recomendación de otro librero o la presencia de un autor que en alguna otra ocasión ha conseguido removernos son a menudo causas suficientes para generar esos impulsos. Pero hay otro factor importante que puede impulsar definitivamente a un librero a leer un libro a pesar de no saber nada de la obra en sí ni de su autor: la sincera apuesta de un editor independiente, comprometido y amante de su trabajo.

Esto último fue lo que consiguió que estuviéramos esperando con verdadero afán la publicación de una novela que, en sí misma, no tenía demasiadas posibilidades de destacar entre las demasiadas (y muchas veces prescindibles) novedades que se reciben cada día en la librería. La ópera prima de un crítico literario norteamericano, de 73 años, habitante de Israel… pero es enorme el agradecimiento hacia su editor Luis Solano, de Libros del Asteroide, por habernos “convencido” de leer esta obra tan sencilla y tan hermosa.

No exageramos si decimos que leer “¡Melisande! ¿Qué son los sueños?” de Hillel Halkin supone una experiencia sobrecogedora, porque desde la primera página nos seduce con la historia de tres jóvenes amantes de la literatura y la escritura, que comienzan una juvenil, pero difícil relación a tres bandas de amor y afecto en la Nueva York de los años cincuenta. Los versos de un poema de Heinrich Heine sirven a Hoo (a modo de magdalena de Proust) para rememorar ese trío maravilloso e imposible que formó desde el Instituto con Ricky y Melisande, y narrarnos así toda su historia, implicándonos de un modo involuntario, pero irremediable. Porque resulta muy complicado no sentirse involucrado, en el medio de los acontecimientos por un autor que lo narra todo con aparente desapego, pero con un enorme afecto por sus protagonistas.

Este librero tiende a ser algo exagerado en sus comparaciones cuando una novela le ha apasionado, pero lo cierto es que Halkin consigue con esta novela hacer recordar a la literatura de nuestro amado Richard Yates, la literatura de la frustración ante los retos de la American Way of Life, y de la ansiedad por ver cumplidos los sueños; la de los personajes perfectos, creíbles… en definitiva, la literatura de los grandes narradores norteamericanos.